Una de las máximas de la sabiduría universal reproducida en el gran libro de los libros es: “… tiempo de rasgar
y tiempo de unir cosiendo; tiempo de callar y tiempo de hablar…”.
El tiempo ha transcurrido (raudo, como siempre lo hace) desde aquella liberación al mero estilo “Holiwoodense”… , y lo que caló más, a mi entender, fue la respuesta de nuestra heroína franco-latina a la pregunta acuciosa de Larry King: “Lo que sucedió en la selva, allá se quedó”. ¡Qué bella eres, Ingrid!, tu talla de mujer mártir en vida quedará como la imagen mercantil del Che Guevara después de su “sacrificio”. Solo y solo sí, con la acción logras reprimir el ímpetu del timón que te guía.
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