Muchas abejas y un solo vuelo Diagnóstico de Ortega y Gasset sobre Europa, vigente
después de 80 años. Dotado de una infrecuente claridad conceptual y expresiva, José Ortega y Gasset (1883 - 1955), debió pagar tributo a sus virtudes, gozando en la Argentina del raro privilegio de ser más citado que leído. No hay funcionario, político o
personaje argentino que, en tren de posar de liberal, descuide la oportunidad de repetir aquello de “argentinos a las cosas”. Consigna en cuyo nombre liberales y conservadores argentinos fueron “a las cosas” (de los otros), llevándoselas a sus casas o a los bancos internacionales, poniendo así las cosas en contra de la mayoría de los argentinos. Lo cierto es que revisando las páginas de
La rebelión de las masas (1929) podemos encontrar algunas ideas increíblemente vivas. Asombra la magistral percepción con que infiere el porvenir europeo, en momentos en que el stalinismo tenía sólo cinco años, nadie imaginaba las consecuencias del crack del 29 y al nazismo le faltaban cuatro para llegar al poder. "Quería insinuar –dice- que los pueblos
europeos son desde hace mucho tiempo una sociedad, una colectividad, en el mismo sentido que tienen estas palabras aplicadas a cada una de las naciones que integran aquélla (...) hay costumbres europeas, usos europeos, opinión pública europea, derecho europeo, poder público europeo..." Más adelante agrega: "No niego que los Estados Unidos de Europa son una de las más módicas fantasías que existen, y me hago solidario de lo que otros han pensado... Más, por otra parte, es sumamente improbable que una sociedad, una colectividad tan madura como la que ya conforman los pueblos europeos no ande cerca de crearse su artefacto estatal mediante el cual formalice el ejercicio del poder público europeo ya existente". "Ha sido el realismo histórico quien me ha enseñado a ver que la unidad de Europa como sociedad no es un "ideal", sino un hecho de muy vieja cotidianeidad. (…) La ocasión que lleve súbitamente a término el proceso puede ser cualquiera: por ejemplo, la coleta de un chino que asome por los Urales o bien una sacudida del gran magmaislámico". Y aquí aparece el lector profundo de la historia, el filósofoque observa la realidad y pasa del decir al predecir: "La figura de ese Estado supranacional será muy distinta de las usadas, como ha sido muy distinto el Estado nacional del Estado-ciudad que conocieron los antiguos". Y agrega: "Sería recaer en la limitación antigua no descubrir unidad de poder público más que donde éste ha tomado máscaras ya conocidas y como solidificadas de Estado… Conviene caer en la cuenta de que desde hace muchos siglos (…) viven todos los pueblos de Europa sometidos a un poder público que, por su misma naturaleza dinámica no tolera otra denominación que la extraída de la ciencia mecánica: el "equilibrio europeo" o
balance of Power". "Ese es el auténtico gobierno de Europa que regula en su vuelo por la historia el enjambre de pueblos solícitos y pugnaces como abejas, escapados de las ruinas del mundo antiguo. La unidad europea no es una fantasía, sino que es la realidad misma, y la fantasía es precisamente lo otro: la creencia de que Francia, Alemania, Italia o España son realidades sustantivas e independientes". Se comprende, sin embargo, que no todo el mundo percibiera el mensaje, porque Europa no es una "cosa", sino un equilibrio... Y que "el equilibrio de poderes es una realidad que consiste esencialmente en la existencia de una pluralidad. Si esta pluralidad se pierde, aquella unidad dinámica se desvanecería. Europa es, en efecto, enjambre: muchas abejas y un solo vuelo".