Con un discurso de amplio espectro, Edgar Morin construye un modelo de pensamiento complejo, cargado de paradojas, mediante
el cual critica, concilia y pone a dialogar saberes tejidos con lógicas diversas. Propone un arte de vivir, apoyado en una gran capacidad para aceptar la diversidad humana en todo sentido; con un razonamiento sin dogmas ni prelaciones y siempre en la búsqueda del equilibrio entre los polos más extremos del ser, saber y hacer. Por último, participa al lector de una autoética, entendida con criterios de libertad, responsabilidad, tolerancia, comprensión y bien común.
Dentro de su particular conceptualización, amor, poesía y
sabiduría se entrelazan en paradójicas
relaciones de causa y efecto, contenido y continente, anterioridad y posterioridad. El amor-complejo necesita una mirada poli-ocular que permita identificar sus ingredientes: físico, biológico, antropológico y mitológico. El amor está en el cuerpo, gran laboratorio químico-físico donde se realizan acciones y reacciones de variadas manifestaciones energéticas; en los condicionamientos biológicos-animales, que permiten perpetuar cada especie; en las relaciones entre homínidos desarrollados, los cuales, metamorfosearon sus formas animales de contacto (el lamido se convirtió en beso y el coito de homínido antiguo en el cara a cara humano); y en el imaginario construido por la cultura...el amor se forma en el encuentro entre lo sagrado y lo profano, lo mitológico y lo sexual, trangrede las normas y requiere renovarse permanentemente. En el homo sapiens-demens, el amor es la unión entre la locura y la cordura; es poseer y ser poseído; la autenticidad del amor consiste en dejarse contaminar con la verdad del otro; en contraposición, se encuentra el enamorado que proyecta su necesidad de amor, pero desconoce al otro... lo ignora y cree adorarlo; es la tragedia de la incomprensión de sí mismo y del otro.
Edgar Morin le da un especial significado al significante:”poesía”, que estimula el motor asociativo del lector. “De poesía- prosa está constituido el tejido de nuestra vida”. La prosa emplea el lenguaje denotativo, racional, empírico, práctico-técnico; la poesía emplea el lenguaje connotativo, simbólico, mítico, mágico. Existe una disociación de la cultura, a saber: cultura científico-técnica y cultura literario-filosófica. La historia cuenta varias rebeliones de la poesía: Romanticismo, reacción contra el mundo utilitario; Subrrealismo, rechazo de la poesía a dejarse encerrar en el poema y encontrar su fuente en la vida. La hiper-prosa dominó a finales del siglo pasado y domina en la actualidad (desencadenamiento económico-tecno-burocrático), la respuesta consecuente sería una hiper-poesía; coincidente con la terminación del milenio se puso fin a la idea de salvación terrestre y la consideración de que el progreso no está garantizado; puesto que no hay leyes de la historia. Se acentuó la interrelación planetaria y se potenció la necesidad de civilizar las relaciones humanas. Por su parte, la astro-física descubrió la situación de perdición de la humanidad; mientras lo real se desvaneció frente a la mirada de la microfísica.
En la antigua Grecia, el filósofo era amigo de la sabiduría. En la Edad Media, la filosofía fue una sirvienta y la sabiduría se sustituyó por piedad, caridad, santidad. En el Renacimiento, sabiduría equivalía a prudencia, moderación y en el Mundo Moderno, el activismo y la praxis ha eliminado toda idea de sabiduría; para complementar, da importantes elementos para interpretar el presente; manifiesta, esencialmente, lo siguiente: una de las más grandes adquisiciones de la conciencia contemporánea es la conciencia de los límites... de crecimiento industrial y técnicos, de la lógica, del espíritu humano frente al cosmos. Se vive una época de transición que genera vacíos; el individualismo implica libertades, autonomía responsabilidad; pero también, soledad, atomización, angustia. El vacío de las vidas en Occidente por la relación mente-cuerpo perturbada, origina la búsqueda de soluciones; de aquí emerge el recurso del budismo, zen y gurús (Orientales), chamanes (Amerindios), Psicoterapias y psicoanálisis (Occidentales). En Occidente se ha aprendido a meditar a la manera Oriental (silencio interior) y se combina con la meditación Occidental que consiste en reflexionar sobre un tema y digerirlo como aquel que rumia (rumiar, retomar, transformar). Oriente y Occidente presentan similitudes y contrastes, proximidades y distanciamientos; el budismo busca escapar al ciclo de sufrimiento y alcanzar el nirvana redentor (nada y plenitud); mientras en Occidente, la muerte es un abismo abierto y horroroso, por eso la demanda de salvación. La compasión por todo ser vivo, es una proximidad de budismo y cristianismo. En palabras de Morin: “Oriente nos penetra a través de mil tejidos, mientras que Occidente, técnico, industrial y capitalista se abalanza sobre Oriente”
Este pensador realiza la contrastación entre racionalidad y racionalización. La primera adecúa discurso y objeto, es abierta, sus teorías son “biodegradables”. La segunda se encierra en su lógica, sus dogmas se verifican no con respecto a la experiencia, sino con respecto a la palabra de sus fundadores (Marx, Freud, Lacan). La racionalidad europea es crítica y autocrítica, reconoce la multiplicidad de puntos de vista y reconoce los saberes de las culturas primitivas; el autor agrega: “¿Entonces ser racional no consistiría en conocer los límites de la racionalidad y comprender esa parte de misterio que posee el mundo?”; Reconoce un fondo antropológico mágico que la humanidad no puede erradicar; por lo tanto, la alternativa es jugar con él (amuletos, biorritmos, horóscopos, proporcionan confianza); todo ésto, a pesar de la inconformidad de los racionalistas maniáticos. El homo sapiens-demens, debe aceptar la prosa para sentir la poesía; aceptar una parte de la locura de la vida y tal vez, esto sea sabiduría