“Piense
positivamente, porque sus pensamientos se convierten en palabras. Hable
positivamente, porque sus palabras se transforman en comportamiento. Compórtese
positivamente, porque su comportamiento se transforma en hábito. Tenga hábitos
positivos, porque sus hábitos se transforman en
valores. Tenga valores
positivos, porque sus valores se convierten en su destino.” Este extracto de la
filosofía de la organización SGI (Soka Gakkai Internacional) nos hace pensar qué
tiene que ver con nuestro destino.
Todo
comienza por el funcionamiento del sexto sentido, la mente, después de lo cual
el mensaje es retransmitido por la vista (ojos), se expresa a través del gusto
(boca) y luego por el tacto y el oído;
finalmente, el sentido del olfato hace el resto para manifestar un
comportamiento. Una vez las palabras y las acciones se ponen juntas en la mente
como permitidas y en la medida de lo aceptable, entonces se convierten en lo
que llamamos valores. Sin embargo, el peligro aquí radica en que alguien puede
hacer algo que no sólo dañe al mismo sujeto sino a los demás y a su medio
ambiente. El mejor ejemplo de este caso es el de la bomba nuclear creada para
derribar al enemigo pero que se ha convertido en un sistema de valores para la
fabricación de municiones y armamentos de autodefensa aprobado tanto por el
Estado como por la Iglesia. El
efecto devastador para las vidas humanas y para el ambiente no ha sido tomado
en cuenta y se sigue perpetuando por generaciones en nombre de la paz, de la
libertad y de la superioridad sobre todas las naciones.
Hay tres
venenos en la
vida que han llevado al hombre a actuar así: 1) La avaricia; 2)
la estupidez; y 3) La cólera. Hemos tenido la ocasión de discernir, después de
cada hora que pasa, sobre si hemos intentado hacer todo de una forma positiva? Sucesos comunes se vienen manifestando por
nuestro descuido, sin pensar en las consecuencias de acciones indeseables
incluso en momentos extremos, no tenemos conciencia acerca de los efectos de
toda causa.
Existe una
ley que gobierna la causalidad de todos los fenómenos de la vida la “LEY DE LA
CAUSA Y DEL EFECTO”. La creación de la
tierra y de otros planetas experimentó el funcionamiento de esta LEY. De
acuerdo a los científicos, todo empezó con el polvo, que
hace millones y
millones, dentro de una gran turbulencia, formó grandes objetos esféricos que
chocaron unos contra otros en el “Big Bang” obteniendo nuevos objetos que más adelante,
como es sabido por todos, se convirtieron en los planetas del Sistema Solar. El
Sol en el centro es una gran bola de fuego con un extremo sistema de calor
eterno suficiente para proporcionar energía al planeta tierra, que una vez ardió
y experimentó un proceso mediante el cual se refrescaba por medio de una nube
gruesa que de pronto empezó a verter lluvia continua y envolvió a la tierra con
agua. La actividad volcánica produjo la formación de llanos y montañas; una
forma de vida empezó a desarrollarse a partir del núcleo de una célula. Nos
damos cuenta que aún permanece algo de esa sustancia en las tierras altas.
La evolución
desempeño un gran papel en los cambio de esa primera forma de vida, que se dio
paso luego de la caída de los grandes dinosaurios, cambiando en forma notable
de un mono a la forma de un humano. Esta es la obra de arte increíble de la
LEY MÍSTICA. La creación no se hace en seis
días ni se basa en el séptimo. De acuerdo a la ciencia, la tierra había
experimentado el proceso de la formación continua de la declinación y de la
desintegración. Esto es similar a la enseñanza de Nichiren Daishonin, el
verdadero Buda durante el DÍA ANTERIOR DE LA LEY
O TIEMPOS DE OSCURIDAD, en las que la ciencia aún no
funcionaba. En sus escritos, él dijo que la tierra había experimentado más allá
de la vida que conocemos y de renacimientos como todas las formas de vida
terrestres, como lo hacen los seres humanos. Nadie podría negar la presencia de
esta LEY en el campo de la ciencia, de los aspectos y de las esferas de la
vida.
Así pues, o
tenemos gusto de él o no, o lo tomamos o lo dejamos, todas las causas que
acumulamos cada segundo, cada minuto y cada hora se imprimen en las profundidades
de nuestras vidas; están formando la condición de la vida de cada uno. Todos
tienen idea de qué es Karma a partir
de la última vida tiempos antes del tiempo de esta vida presente, del bagaje llevado
a través de los ciclos continuos de renacimientos. El Karma se explica como los resultados acumulados de todas las causas
a partir de los periodos de vida, buenos o malos, dependiendo de cuál es más
dominante. Este Karma se manifiesta
en la apariencia de una persona, en su carácter y en su destino el cuál la hace
única. De alguna manera, uno podría pensar, por qué hay desgracias, miserias y
adversidades. Esta condición de vida se puede reflejar en la última vida como
dice el refrán “lo que es ahora lo fue en el pasado”. Para los médicos budistas
en el DÍA ANTERIOR DE LA LEY,
no basta ser positivo en todas las formas de hacer las cosas. Se tiene que ser
juicioso en los deberes religiosos y en el asiduo canto de NAM-MYOHO-RENGE-KYO
y hacer ONGYO y permitir a otros actuar igual de modo que también experimenten
la felicidad y la paz que tenía el Buda antes de su paso en la tierra.
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