Manuscrito sobre los últimos días de los Templarios
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Publicado el: marzo 04, 2008
Hallan los manuscritos que relatan los últimos días de la Orden del
Temple antes
de su desaparición
El epistolario íntegro que el último Gran Maestre de la Orden del
Temple,
Jacques de Molay, mantuvo con el rey Jaume II el Just, así como las
cartas
manuscritas de sus miembros, reproducen la incertidumbre y la
angustia que
sufrieron los templarios durante el exterminio de la orden en 1317,
instigado
por el rey Felipe IV de Francia y el Papa Clemente V.
Anabel Blancas, Valencia
Estos manuscritos inéditos sobre el final de la mayor orden
religioso-militar de
la historia, narran en tiempo real y en primera persona, el
sufrimiento y
desamparo de los templarios antes de su desaparición. Este
descubrimiento ha
sido posible gracias a la investigación llevada a cabo por la editora
valenciana, Ediciones Grial, que el próximo septiembre publicará
Secretum
Templi, un libro que reconstruye el principio, auge y final de los
Caballeros
del Temple, mediante la recuperación de un manuscrito, robado en
1985 de los
Archivos Departamentales de la Côte D''Or en Dijon (Francia), y cuyo
microfilm ha
permitido obtener la primera copia de la Primitiva Regla Latina que
redactó
Bernardo de Claraval durante el Concilio de Troyes en 1128, cuando
se aprobó la
Orden. Se trata de sus normas jerárquicas, la disciplina de su vida
monacal, la
vestimenta, el número de sirvientes, caballos y escuderos a los que
tenía
derecho cada miembro, así como la amplia relación de penitencias y
las 9
infracciones por las que podí
a ser expulsado un caballero. Este tesoro medieval resucita el
origen de la
orden y su forma de entender la vida entre los siglos XII y XIV.
Además del reglamento templario, la colección reproduce, por primera
vez, las
cartas que escribió De Molay a Jaume II y que el Gran Maestre
remitió a los
mariscales de las distintas órdenes del temple. Así como sus
consultas sobre
temas de Estado escritas de su puño y letra. Jaume II requisó todos
los
documentos de los templarios durante el proceso que se inició contra
ellos.
Hasta el siglo XVII, permanecieron guardados en un armario del
Archivo de la
Corona de Aragón, creado por el soberano en 1318. La editora asegura
que, hasta
ahora, «nunca se habían reproducido, ni traducido, ni estudiado»las
escrituras
sobre las que tantas veces se ha fabulado.
Las misivas, escritas en provenzal y latín, hablan de la mala
situación del
Temple; del maltrato que sufrían aquellos que se encontraban
encarcelados, como
los presos de Cantavieja; y del proyecto del Rey de asediar
Peñiscola en lugar
de ir a Valencia. El comendador de Miravet escribe a Jaume II,
recordándole los
servicios prestados por la orden y le ruega «suavice las condiciones
de su
cautiverio»; el Conde de Armagnac ofrece al Rey su ayuda y la de
otros nobles
franceses ante la noticia «de que musulmanes de Granada, con judíos
y templarios
adheridos a la religión islámica» pretenden invadir sus reinos; el
Comendador de
Masdéu y lugarteniente de Berenguer de Cardona, maestre provincial
de Aragón y
Cataluña, le niega al Rey «las acusaciones de maledicencia»;
mientras que
Berenguer de Cardona le recuerda los servicios prestados por los
templarios a la
monarquía; en otra carta, le comunica que accede a ayudarle contra
los
musulmanes que se habían apoderado de Cocentaina. En total, son una
treintena de
cartas q
ue se salvaron de la quema tras ser custodiadas en el Archivo Real y
que ahora
salen a la luz pública con el fin de rescatar, con rigor, la
auténtica historia
de los templarios en el momento de su inminente desaparición.
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