La poderosa presencia del Escuadrón Británico en el Pacífico tuvo una innegable gravitación sobre las vidas de los pueblos
de la región, aun en sus etapas aurorales de Emancipación y nacimiento a la vida republicana. Esa fuerza naval, cuya principal misión había sido concebida como protección del
comercio inglés, de los ciudadanos ingleses y de los intereses británicos en esta parte de América, y, en este caso, del Perú, empezó a adquirir un nuevo cariz pues muchas veces representó el orden y la autoridad, actuando muchas veces, sin proponérselo, como árbitro en disputas y querellas que se suscitaban en el mar, durante ese periodo especialmente interesante en que los países americanos iniciaban su apertura hacia el resto del mundo, distanciados ya del monopolio español, que no significó solamente lo comercial sino que involucró aspectos ideológicos y culturales. En el caso particular del Perú, se vivían transformaciones fundamentales, como las luchas por la emancipación que dieron finalmente paso a la República, y las guerras civiles subsiguientes mientras se definía la nación peruana. Y, asimismo, las difíciles relaciones con los países vecinos, la Gran Colombia, Bolivia y Chile, resueltas en todos los casos por la vía de las armas. La irrupción de la Gran Bretaña como primera potencia naval, política y económica del mundo, alejada hasta ese momento de las costas americanas del Pacífico Sur por el celo español, hacía ahora acto de presencia en estos mares con el Escuadrón Británico del Pacifico, fuerza naval que en un principio dependió de la Estación Naval de Brasil o Sudamérica, y más adelante, a partir de 1837, quedaba como estación independiente. Desde las primeras inquietudes separatistas, se había percibido la injerencia inglesa en las colonias españolas de América. Como dice Basadre en su "Historia de la República", a la Gran Bretaña le interesaba "el respeto del derecho marítimo británico, el desarrollo del comercio con las nuevas republicas, poner freno a la influencia norteamericana, cortar los designios expansionistas (tanto de Colombia y México, como de estados Unidos y Francia) sobre Cuba y Puerto Rico; y propiciar, si ello era posible, un acuerdo sobre el reconocimiento de los nuevos Estados por España". La estancia de esa fuerza naval británica en el PacÍfico duró cerca de cien años, aunque el autor toma como estudio los primeros 30 años, hasta 1835. Refiere la relación entre las fuerzas
navales británicas y el virreinato peruano, y el intento de algunos súbditos británicos de establecer comercio con el Perú; luego vienen las campañas independentistas, en el que la flota británica fue requerida para proteger las naves mercantes inglesas. En el periodo de 1827 a 1835, de guerras civiles entre los caudillos militares, se relata el incidente del bergantín "Hidalgo", una situación difícil producida entre el Perú y la Gran Bretaña, suscitada cuando las fuerzas navales británicas capturaron la corbeta peruana "Libertad", tomando de ella dinero perteneciente al gobierno peruano, para compensar a un comerciante británico. Más adelante se ve también cómo la fuerza naval británica estacionada en el Pacífico se involucra en los intentos de Santa Cruz por confederar Perú y Bolivia. Uno de los capítulos está dedicado al tema del transporte de valores a bordo de buques de guerra británicos; y el ultimo es una reseña de cómo fue el desarrollo de esta fuerza naval británica que después constituyó la Estación Naval del Pacifico. No es ajeno a la obra un innegable sentimiento de admiración hacia la colosal tarea que cumplió el escuadrón naval británico en el desmesurado escenario del Pacífico, que llegaba hasta la Polinesia. Se pone énfasis en las complejidades logísticas que tuvo que afrontar el mando naval, teniendo en cuenta que debían operan sin tener una base cercana. Se destaca la importancia de los reportes de sus comandantes al Almirantazgo, los cuales llegaron a constituir principales fuentes de información, a partir de las cuales el gobierno de Londres pudo tomar decisiones respecto de las nuevas repúblicas de esta parte de América. Aun cuando la obra trata sobre la fuerza naval británica, no deja de aportar una nueva perspectiva para la historia del Perú, tanto en sus aspectos políticos, comerciales y navales.