Con la Cruz los
misioneros se lanzaron a la conquista de la selva; la evangelización de los indígenas fue el primer pretexto
para la colonización de las remotas regiones
orientales de Perú y Bolivia. En el Perú, los humildes franciscanos partían desde el convento de Ocopa en Junín, al otro lado de la cordillera de los Andes, hacia lo profundo de la Amazonía en Loreto y Madre de Dios; confiados en su fe muchas veces ofrendaron sus vidas. El libro estudia la labor de las misiones católicas a las cuales los grupos dirigentes del Perú delegaron la tarea de conquistar y ocupar los territorios orientales, contactar y socializar a los indígenas con vistas a favorecer el avance de la frontera interna y consolidara la frontera externa; en fin, la colonización. En el Perú, el interés por la incorporación del Oriente se incentiva a partir de 1880, impulsando la actividad misionera y el establecimiento de las prefecturas en la región amazónica, aunque ello no impidió el desarrollo de conflictos con los sectores
propietarios. En la segunda parte, referente al oriente de Bolivia, la Amazonía y el Beni, analiza las características de la política desarrollada por los gobiernos bolivianos con respecto a sus orientes, desde el surgimiento de la Bolivia republicana hasta la Guerra del Chaco. La institucionalización de la actividad misionera es uno de los temas principales, así como los conflictos con los sectores de propietarios.