Gran Mariscal José de la Mar y Cortázar, primer Presidente de la República del Perú, se encuentra en Costa Rica.
Su
impresionante currículum atestigua que era Benemérito de la Patria en España, Subinspector General del Virreinato en el Perú, Comandante del ala derecha del ejército de Bolívar en la batalla de Ayacucho, Presidente del Consejo de Ministros, entre otros cargos.
Corría el año de 1829, y el Gran Mariscal llega exiliado a Costa Rica…. y Costa Rica no sabe que hacer con él.
Acuerdan -como primera medida- una erogación a
cargo del Erario Público de doscientos pesos (unos 39 centavos de dólar en la actualidad), para lo que el Gran Mariscal requiera.
Con tan ilustre personaje Costa Rica inaugura la hermosísima tradición de dar cobijo a quienes son perseguidos en sus países a causa de sus ideas.
Miguel Zúñiga Díaz -quien usa el seudónimo de Miguel Salguero- es el autor de este hermosísimo e histórico libro.
Importante y curioso evento, el autor detalla eventos de la Costa Rica colonial pobre y olvidada y al hacerlo salen a relucir aquellas vivencias humanas inocentes, cómicas, dolorosas, de amoríos, de dolor, guerras fratricidas, recordadas solo en las escuelas.
Usa lo poco que se sabe de el Gran Mariscal, -quien muere un año después en Cartago- para narrarnos lo que pudo acaecer en aquellos lejanos días. Cómo la gente se disputaba su amistad, cómo pretendían atraerlo para sí, sea para amores, sea para que los ayudaran en una empresa bélica.
Y el Gran Mariscal, ante la inocencia tica, se confiesa un hombre pacífico, que estuvo en el lugar y en el momento equivocado pero que, aceptando su destino, lo acoge como suyo a pesar de saberse no ser el indicado para el cargo.
Valioso aporte que hace Miguel Salguero a la
historia Tico-Peruana.