Los primeros neolíticos egipcios vinieron probablemente del este, es decir del desierto arábigo y de la casi isla del Sinaí.
Los que vinieron del este no han podido hacerlo más que de la región del delta, por la ruta del oasis de Siua que acaba a 50 km al norte del Cairo. Venían de las colinas de la Cirenaica, de la Tripolitania y del Fezzán y eran... ¡bereberes! En efecto, el oasis de Siua constituye hoy día el límite oriental de los hablantes bereberes. Sus habitantes conservan todavía las costumbres pre-islámicas que son idénticas a las que se encuentran entre sus hermanos kabilas, chauis, targuis, chleuhs y mozabitas, para no citar más que a éstos. El grueso del
poblamiento neolítico egipcio procedente del este
pertenece a la raza llamada etiópica, a la cual son relacionados los más antiguos esqueletos fósiles de homo sapiens de Africa oriental, en particular al de Olduvai, datado en -11.000 años. Este tipo es con frecuencia llamado impropiamente, hay que decirlo, ''camita oriental'' y posee aún una área de repartición considerable en Africa. Los Beja, nómades del actual desierto arábigo son considerados como los descendientes directos de los antíguos egipcios (pre-dinásticos). Pertenecen al mismo grupo antropológico que la mayoría de los actuales etíopes, somalís, gallas, danakiles, nubios o berberiscos que ocupan el valle del Nilo al sur de Asuán (Egipto). Los pastores Massai de Kenya, los nobles Bahima de Uganda, los Tutsis de Ruanda y los Urundi pertenecen igualmente al tipo que se encuentra todavía entre ciertos habitantes de la casi isla arábiga. Una parte de los neolíticos egipcios pertenece a la raza negra que poblaba durante el episodio húmedo neolítico ciertas regiones del Sáhara central y meridional, pero la proporción de negroides en el poblamiento histórico de Egipto parece haber sido mínimo ya que les pinturas representan siempre a los egipcios de color moreno-rojizo opuestos a los pueblos del sur que tenían una piel negra. Confraternalmente, Rachid Yahou.