El mayor cartel de la droga que ha existido en la historia no ha tenido sus bases en países sudamericanos u orientales; ese
título le corresponde al imperio británico, que a fines del siglo XVIII controlaba, a través de la East India Company, toda la producción de opio de la India y dominaba el mercado asiático. Esta posición le provocó graves enfrentamientos con el gobierno chino, hasta el punto de llevar a las llamadas Guerras del Opio.
La raíz del problema estaba en el uso excesivo que la población hacía de la
droga a pesar de la prohibición dictada por el emperador Tao Kwang. Luego de varias solicitudes sin éxito a la reina Victoria para que le ayudara a contener el uso inmoderado, en 1839 el gobierno chino pasó a la acción directa, confiscando 20.000 barriles de opio. Los británicos respondieron atacando el puerto de Cantón. Tres años más tarde, Inglaterra ganó la guerra, y por el Tratado de Nanking consiguió incluso la apertura de nuevos puertos para el comercio. Además de quedarse con la ciudad de
Hong Kong durante 150 años.
En 1856, la guerra volvió a estallar a causa de las demandas occidentales de expandir el mercado. Otra vez China fue derrotada (incluso los ingleses invadieron Pekín) y se firmó un nuevo tratado en 1860, el de Tientsin, por el que quedó legalizada la importación de opio. Como consecuencia, la población dispuso de más opio que hasta entonces.