Sus raíces virreinales
La primera Escuela Náutica fue fundada en Lima en 1657 por el Virrey Luis Enrique de Guzmán, Conde de Alba de Liste, Con la misión de “formar hombres diestros en el manejo de los buques para defensa del Virreinato”. Avanzando el tiempo, ya en la segunda mitad del siglo XVIII, se planteó la necesidad de preparar científicamente a los pilotos tanto para la Marina Mercante, como para la Real Armada estacionada en el Callao. Sucesivos virreyes hicieron gestiones con este fin y, finalmente, el Teniente General de la Real Armada Francisco Gil de Taboada y Lemos logra que se promulgue la Real Orden del 1º de Noviembre de 1791, por la que se establece la Capitanía de Puerto del Callao, y, anexa a ella, la Academia Real Náutica de Lima.
Ambas instituciones fueron las primeras en su género en América Latina. La Academia funcionó primero en el Palacio del Virrey y, más adelante, en el Hospital del Espíritu Santo, hasta julio de 1821; de sus aulas egresaron muchos de los hombres que conformarían después el Cuerpo de Oficiales de la Marina de Guerra del Perú. El proceso de la Independencia interrumpió brevemente el funcionamiento de la Academia, que fue reabierta el 1º. de noviembre de 1821 bajo el nombre de Escuela Central de Marina.
La Escuela en la época de la República
En todos estos años, la Escuela pasó por varios locales, funcionando en algunos momentos junto con la Academia Militar. Pese a ello, fue en esta etapa que se formaron muchos de los marinos que dieron gloria al Perú en diferentes momentos de nuestra historia: durante los conflictos que nos enfrentaron con nuestros vecinos, en el arduo proceso de la conquista de la Amazonía, y también en diversos aspectos de la vida científica y cultural de la Nación.
En 1870, la Escuela pasó a funcionar en el pontón Marañón, y a partir de 1874 se creó una sección preparatoria que se instaló en el pontón Meteoro. Ambas secciones funcionaron hasta la Guerra del Pacífico, en que la Marina Peruana desempeña un rol protagónico en la defensa de la patria y lega a la historia la figura legendaria y heroica del almirante don Miguel Grau Seminario. Muchos de los alumnos de esos años sirvieron con distinción a bordo de las unidades navales peruanas, y cuando ya no fue posible seguir peleando en el mar, lo hicieron en los campos de batalla, desde Arica hasta Huamachuco.
La reconstrucción
Tras el paréntesis de la Guerra del Pacífico, la Escuela naval reanuda sus actividades en 1888, esta vez a bordo del transporte Perú, hasta 1894 en que se traslada al edificio de Santa Sofía en la Alameda Grau. Después de permanecer allí por seis años, vuelve en 1900 al pontón Perú para pasar luego, en 1908, al transporte Iquique, el cual se mantuvo en navegación a lo largo del el litoral durante varios meses. Finalmente, en 1909 se trasladó la escuela a Bellavista. Sin embargo, el destino último de la escuela sería el distrito de La Punta. Así, en 1912, se iniciaron las obras para construir un local para la Escuela Naval, ubicado en ese tradicional balneario. Las obras concluyeron en 1915, fecha a partir de la cual la Escuela funciona en lo que es hoy su sede definitiva.
En el ínterin, el gobierno peruano había contratado al teniente de navío de la Armada Francesa Paul de Marguerye, de la Misión Francesa, para hacerse cargo de la dirección de la Escuela Naval, la cual asumió los primeros días del año 1906. La Misión Naval Francesa, al hacerse cargo de la Escuela, tomó drásticas decisiones, como fueron la reforma del reglamento y del plan d
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