Fabián Novak Talavera
Las conversaciones entre Perú y Chile para la ejecución del Tratado de 1929
Lima, PUCP,
IEI, Fondo Ed. 2000
Después de la infausta Guerra del Pacífico entre Perú y Chile, el Tratado de Ancón firmado el 29 de octubre de 1883 selló la paz entre esta dos naciones hermanas. Perú cedió en forma definitiva la provincia de Tarapacá y entregó Tacna y Arica bajo un régimen posesorio provisional, cuyo destino debía ser decidido mediante un plebiscito. Desde entonces, el camino de la concordia entre ambas países se ha presentado erizado de discrepancias y suspicacias. El fracaso de los intentos destinados a solucionar loa cuestión de Tacan y Arica llevó a una ruptura de las
relaciones diplomáticas con Chile. La intervención del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica propició su restablecimiento, en una gestión que culminó con la presencia en Lima de don Emiliano Larraín, acreditado como embajador de Chile, y don César Elguera, embajador del Perú en Chile. Gracias a las
negociaciones directas entre el embajador Larraín y el presidente de la República, don Augusto B. Leguía, las negociaciones sobre Tacna y Arica llegaron a un arreglo final por el cual la heroica provincia de Tacan volvía al seno de la patria después de 46 años de cautiverio. El Tratado de Lima del 3 de junio de 1929 resolvió definitivamente el problema limítrofe con Chile, pero abrió una nueva etapa en las relaciones bilaterales, la de la solución de las cláusulas pendientes de ejecución del Tratado y de su Protocolo complementario, relativas al libre tránsito de territorio peruano a territorio chileno; a la construcción de un malecón de atraque y un conjunto de obras al servicio del Perú en Arica, y a la consagración de un régimen de puerto libre en las zonas asignadas. Las negociaciones llevadas a cabo desde entonces, después en 1934, en 1985 y en 1993, fracasaron por discrepancias nacidas principalmente por las secuelas dolorosas que dejó la guerra, y una particular sensibilidad nacional por ambas partes. En 1998, a puertas del nuevo milenio, con la esperanza de enfrentar una nueva era con las cuentas saldadas, se inició una nueva etapa de negociaciones que terminó con la entrega definitiva por Chile al Perú de las instalaciones y establecimientos derivados del Tratado de 1929, y con la erección sobre el Morro de Arica del Cristo de la Concordia, el 7 de marzo del año 2000.
El autor es un destacado internacionalista, asesor jurídico de la cancillería peruana, y ha sido también uno de los protagonistas del proceso, pues el doctor Novak formó parte activa de la delegación peruana y con su aporte contribuyó para encontrar soluciones a los problemas que se plantearon durante las conversaciones.
La obra expone el proceso de las conversaciones desarrolladas entre marzo y noviembre de de 1999, que culminaron con la firma del Acta de Ejecución del 13 de noviembre del mismo año. En la primera parte analiza los antecedentes: la negociación del Tratado de 1929 y los intentos habidos desde entonces para alcanzar una cabal ejecución del mismo. La segunda parte explica cada una de las disposiciones del Acata de Ejecución y su reglamento, así como de los demás documentos históricos suscritos hasta la fecha. Hace un análisis de las obras puestas ala servicio del Perú en Arica: el Malecón de Atraque, la Estación Terminal del Ferrocarril Tacna y Arica, el edificio para la Agencia Aduanera, y otros. Estudia, además, el régimen de los derechos y servidumbre de los que el Perú es titular en dicho espacio territorial, como el libre tránsito de personas, mercaderías y armamentos; la independencia propia que conlleva el más amplio puerto libre; la servidumbre de los canales Uchusuma y Mauri. El libro incluye en anexos los documentos que complementan el acta de Ejecución del 13 de noviembre de 1999, así como un plano relativo a los artículos 1ª y 2ª del Acta, referido al malecón de atraque, estación terminal del ferrocarril a Tacna y el edificio para la agencia aduanera peruana.