LOS FUNDAMENTOS DE LA
EDUCACIÓN CRISTIANA Bowen, James (1997): Los fundamentos de la educación cristiana. En: Ibíd. Historia de la educación occidental. Tomo I: El Mundo Antiguo 2000 aC -1050 dC. Oriente próximo y mediterráneo. Barcelona: Herder (Orig. 1976: A History of Western education, I: London, Methuen and Co) Tomo I, cap XI, pp 343-379 (Resumen y notas por Juan Carlos Paradiso) En el momento de la celebración del congreso de Nicea (año 325) no existía una Iglesia cristiana única, ni un dogma religioso unánimemente aceptado, ni una teoría de la educación. En la era patrística (siglos II, IV y V) es cuando los grandes padres de la iglesia sistematizaron las doctrinas cristianas. También en esta era (siglo IV) aparece el interés por hallar formas de educación específicamente cristianas, aunque esa educación, como el propio
cristianismo se nutre de fuentes distintas, de una combinación de elementos tomados a lo largo de un largo período de tiempo. La inquietud por la educación era conservadora y defensiva contra la herejía. La iglesia de occidente intentará preservar, en educación, los ideales de la paideia griega, basándose en tres fuentes independientes: las doctrinas de los padres orientales; un núcleo que aparece en torno a la escuela de Cartago – uno de los centros más importantes del cristianismo de la época – Las órdenes monásticas Aparición del monasterio 346 A lo largo del
siglo IV la progresiva decadencia del imperio romano repercutió en educación. En los siglos VI y VI el imperio pierde su estructura y se desintegra en Occidente, por lo cual la educación pasó a ser una práctica conservadora de segunda mano. Los
monasterios quedarían entonces como los conservadores del conocimiento, las únicas instituciones educativas de Europa occidental. Los monasterios tienen origen en un pasado muy remoto. Ya en los comienzos de la historia griega se habla de ascetas. Luego se sabe que Pitágoras fundó una fraternidad. En tiempos de Jesús esas fraternidades eran relativamente numerosas, como la de los gnósticos y la de los fundamentalistas esenios. Egipto parece haber sido la patria por excelencia del monasterio y allí nacieron efectivamente los primeros monasterios cristianos. El movimiento creció y se extendió a otras regiones, convirtiéndose en un movimiento de gran importancia ya en el siglo IV. Parece que los monasterios fomentaban una mínima alfabetización, al menos para facilitar la participación de los monjes en los oficios del culto. Los restos de escritura copta encontrados muestran que el analfabetismo no era general y se sabe que en los monasterios existían libros. Los ejercicios de copia de libro eran probablemente usados para mantener ocupados a los monjes y preservarlos de fantasías peligrosas. Peor también existían lamentaciones por la pérdida de la tradición oral. Primitivo monacato corporativo 350 El movimiento se extendió por todas las regiones del Mediterráneo. Basilio, Jerónimo y Agustín, tres grandes padres de la iglesia, fundaron monasterios. Los fundadores tenían lo que se llama una Regla – en realidad constituida por numerosos artículos – en la que se basaban las obligaciones. Jerónimo impulsa las bibliotecas monásticas, impulsó las traducciones bíblicas y fomentaba la copia de manuscritos como deber de los monjes. Agustín también se ocupó de la educación de sus maestros, a quienes reconocía una función docente, conciente de la necesidad de disponer de un clero educado. Pensamiento patrístico y tradición pagana 352 Uno de los rasgos más acentuados de los estudios del siglo IV lo constituye la tendencia a buscar el estilo cristiano, no concibiéndose que pudieran existir varios estilos igualmente válidos. Enfrentaban el problema del lugar de la tradición clásica pagana en una sociedad cristiana. Basilio de Cesárea fue quien más se ocupó de las cuestiones educativas y su pensamiento fue conciliatorio respecto a la cristiandad oriental. Basilio de Cesárea (329/30-379), nacido en Asia Menor recibió educaciónhelenística, con gran influencia de Orígenes. Luego elige la vida retraída, fundando una comunidad cristiana en un monasterio. La finalidad básica de la vida y de todo proceso educativo es el viaje del alma hacia su unión con Dios y la guía está en las Escrituras. Toma de la cultura griega y la judía sólo lo que puede servir para el ascenso espiritual. El criterio de pertinencia lo expresa metafóricamente: “Del mismo modo que el goce de las flores se limita en los demás seres a su fragancia y colorido ... mientras que las abejas ... tienen al mismo tiempo la facultad de sacarles miel, así también en este caso aquellos que no busquen simplemente en estos escritos lo dulce y placentero podrán extraer de ellos algún beneficio para sus almas ... También nosotros, si somos prudentes, sacaremos de esa literatura lo que nos conviene y es conforme a la verdad, y pasaremos por alto lo demás” 354 Subyacente hallamos un sentido de moderación y equilibrio, que interviene en la vieja disyunción
cuerpo /alma: “la preocupación excesiva por el cuerpo, además de inútil, es un impedimento para el alma ... Al mismo tiempo ... creo que si nos dedicáramos a menospreciar sistemáticamente el cuerpo nos resultaría difícil sentir admiración por cualquier otra de las cosas que puede poseer el hombre ¿De qué nos iban a servir si no las riquezas, si desdeñáramos los placeres que por el cuerpo nos vienen? 355 Jerónimo, Eusebio 356 (ca. 342-420) Se esforzó por vivir en retiro y contemplación, reuniendo a su alrededor a un grupo de ascetas. Luego fue ordenado sacerdote y debido a su gran erudición el Papa le encargó traducciones de libros sagrados. En una autobiografía describe los esfuerzos para permanecer lejos de las tentaciones: “Cuando era joven, y a pesar de la protección que me ofrecía el baluarte del solitario desierto, no era capaz de resistirme a las tentaciones del pecado y a la fogosidad de mi temperamento. Trataba de reprimirme ayunando con frecuencia, pero mi espíritu se hallaba constantemente sumido en un torbellino de fantasías. Recurrí, para dominarme a uno de los hermanos que había sido hebreo antes de su conversión, y le pedí que me enseñara su lengua ...”357 Fue orientándose cada vez más hacia la negación del presente, sobre todo a partir de un sueño que tuvo. Cuenta que en un viaje tuvo la necesidad imperiosa de leer a Plauto. Pero la noche siguiente soñó con su propia muerte y con el juicio, en donde el tribunal lo acusó de no ser cristiano sino ciceroniano. Fue azotado hasta que promete renunciar a las actividades mundanas, simbolizadas por la lectura de obras paganas. La moraleja es que Jerónimo volvió a dedicarse con entusiasmo al estudio de los textos sagrados. El sueño de Jerónimo es importante en el contexto de la época en torno al debate sobre los autores paganos. Las creencias religiosas paganas habían otorgado crédito a los augurios y los presagios y a la adivinación, que eran prácticas habituales. El papel de indicador de los sueños se vio reforzado por la creencia cristiana en la revelación. El sueño de Jerónimo se hizo muy famoso. Jerónimo es quien tradujo la Biblia del hebreo al latín; su versión es conocida como Vulgata, y fue la versión oficial de la Iglesia hasta nuestros días. La traducción de Jerónimo ejerció gran influencia en la gramática. Pese a que el ideal literario de la época lo constituía el latín de Cicerón del siglo I a.C., Jerónimo escribió la Vulgata en el latín hablado del siglo IV, muy distinto. Entre las dos variedades del latín existentes, el clásico y el cristiano, existió un conflicto. El ideal educativo era el ascetismo. Su escrito más significativo sobre educación está contenido en las cartas y sobre todo en la carta “A Laeta, sobre la educación de su hija (Paula)”. El concepto central es el temor a Dios. La criatura no debe aprender a decir ni debe oír nada más que aquello que corresponde al temor de Dios. De la noción de temor deriva un modelo educativo presidido por el principio de estric
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