Se describe en este libro en clave de comedia, el afán de Hitler por dominar el mundo, pero también por el desarrollo de
los
cohetes, no sólo como arma de ataque y destrucción sino como futuros medios de colonizar y dominar la luna y otros
planetas. Hitler no se conformaba con el dominio del mundo. Su última ilusión de conquistador enfermo era establecer estaciones dentro del sistema solar, y embaucar la mente de los extraterrestres si los hubiera para sus fines. Se narran las peripecias del dictador, la destrucción de la perfumería francesa que tanto odiaba Hitler, pero que tanto amaba Eva Braun, el contrabando de la Gestapo, las payasadas de Goebbels a cojetadas con su lujuria. La pasión de Hitler por la astrología y sus vaticinios, sus obsesiones judías, etc.....