No creo que lo que esté escribiendo se pueda catalogar de sinopsis, crítica o comentario cinematográfico. Se
trata más bien de una llamada de auxilio, de un ruego, de una pregunta que lanzo al viento por si alguien se atreve a recoger el guante: por favor, que alguien que haya visto esta película me explique, si puede, de qué va.
Lo único que tengo claro es que, a medida que avanzaba el film, se iba formando una idea, más o menos difusa al principio, pero asentándose con aplomo hacia el final. Una sensación extraña, que he tenido pocas veces. Una especie de convencimiento, que se podría expresar con la frase "creo que ya lo he visto antes". Al salir del cine, se hizo la luz en mi cerebro, y al llegar a casa, el bueno de mi amigo Google me confirmó la sospecha: sí, amigos, en efecto. Wes Anderson, el director de la película, dirigió también la inclasificable "Lifeacuatic".
Mismos actores (Bill Murray, Angélica Houston, Owen Wilson), mismas situaciones indescifrables, mismos guiños incomprensibles para los no iniciados en el mundo de este director, que deben ser sus familiares más cercanos... Flecos sueltos en el guión, historias que se entrecruzan y que no se sabe muy bien a cuento de qué se relatan, situaciones resueltas con elementos que rozan el surrealismo más descarado... Todo ello al servicio de un hipotético guión en el que tres hermanos que no se hablan coinciden en un viaje a través de la india organizado por uno de ellos. Parece que el
espectador necesita reafirmarse, convencerse a sí mismo de que está viendo una comedia, y cualquier tontería, que en cualquier otra comedia de verdad podría pasar por ser de una mediocridad pasmosa y aplastante, se celebra aquí con risas medio histéricas, cada vez más escasas y cada vez más forzadas. Una muestra más de que no hay que fiarse de los trailers, amigos. Habría que hacerle un monumento a ese experto en montaje de trailers que consigue despistar al espectador hasta el punto de hacerle acudir a una película totalmente opuesta al trailer que la anuncia. Me quito el sombrero, amigo.
Una película que puede provocar irritación, cabreo, malestar, agotamiento, si lo que se trata de buscar es un hilo conductor, y fascinación si el espectador decide sumergirse en el entorno, de una gran belleza (la India produce eso), en la música, a mi juicio excelente, o en el polémico y famoso desnudo de Natalie Portman, que se muestra al principio en una especie de cortometraje, que se ha
eliminado en las versiones de fuera de España porque al parecer no aporta nada a la historia (del mismo modo en que se podían haber eliminado el noventa por ciento de las escenas sin que el inexistente argumento se resintiera). Un desnudo, por cierto, que no vale nada, y digo esto a sabiendas de que me voy a buscar las iras de los incondicionales de esa mujer. Creo que no tendría la más mínima importancia que en España también hubieran eliminado un cortometraje absurdo, lento, pretencioso y surrealista, cuyo objetivo parece ser el de prepararnos para el sinsentido que viene a continuación.
Por decir algo positivo, comentar que me gustaron mucho las escenas rodadas a cámara lenta, en especial las subidas a los trenes, que los hermanos tienen siempre la costumbre de perder, y sobre todo la escena en la que acuden al funeral del chico ahogado, de una gran belleza estética.
La próxima vez no me pillas, amigo Wes.