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Síntesis y críticas breves

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El arca rusa

por : persefone    

Autores: Sokurov; Alexander
EL ARCA RUSA
Rusia Alemania - 2002
Dirección: Alexander Sokurov
Intérpretes: Sergey Dreiden, Leonid Mozgovoi,
Maria
Kuznetsova, Mikhail Piotrovsky, Svetlana Svirko y Valery
Gergiev
HELADA PINACOTECA
Si afirmamos que André Bazin, Alfred Hitchcock, Robert
Altman o tal vez Brian De Palma hayan formulado
incesantes
experimentos en lo que se refiere a tecnicidades
forzadas
que aspiran a ser impecables en fotografía, plano
continuo y
ausencia de montaje, reina en un pedestal el ruso
Alexander
Sokurov, quien con un voluntarioso objetivo teje años de
historia rusa en 96 minutos, única toma, centenares de
actores y recado didáctico a la vista. Ya en Madre e
hijo,
Taurus, Una vida humilde o Dolce, Sokurov parece
destinado a
excavar el tono intimista, como en un ensayo privado en
donde por momentos parece desatenderse de las almas
apoltronadas en las butacas. No circulan datos ni
fechas,
sólo zares y la presencia de Catalina II, pero no es
aconsejable distraerse con el virtuosismo técnico del
film,
ni tampoco considerar que el Museo del Hermitage en San
Petersburgo es el escenario por donde se circula durante
mas
de hora y media reflexionando a través de la colección
que
la maniática Catalina colgó en 1764, nadie duda de la
belleza de las pinturas, ninguno discute la originalidad
de
la cinta, ni siquiera se pone en tela de juicio el
ostracismo que circula alrededor de los más de treinta
salones, escaleras varias y pasillos, todo huele a
invierno
y es arquitectónicamente equilibrado, pero una vez más
¿vale
la pena descubrir que Catalina II no era tan simpática
ni
benévola? ¿No es barroco acusar de plagio a los rusos
por la
cultura europea?.
Asoman así cuestiones y mitos históricos:
desde la tensión entre Europa y Asia, el oficialismo
durante
el sistema zarista, hasta el mal chasco de la probable
cistitis de Doña Catalina, la grande. Pero no, no nos
dejemos traicionar, notamos que el terreno es un
estupendo
monumento visual que excede hasta cualquier sentido
lógico-
histórico. Empero, el recorrido no es sólo espacial sino
que
el fin pedagógico peca por su acentuada crítica a los
sucesos en plena Rusia zarista, y es en donde
actoralmente
se destaca Sergey Dreiden no sólo por el mero hecho de
llevar acabo la totalidad del discurso, sino porque este
hombre, que sin duda no es contemporáneo, no entiende la
razón por la cual se encuentra deambulando por el
Hermitage,
no comprende por qué conversa ruso a la perfección y no
francés, y tampoco por qué no le permiten arrimarse a
Catalina, pero registra instantáneamente un Rembrandt, o
un
Van Dyck, la lista es interminable.
Si usted ha leído sobre Leningrado o un tal Nicolás I,
¿y
por qué no Nicolás II ?, el camino resulta onírico y sin
lógica cronológica alguna. ¿La imagen lo es todo?, cada
vestimenta y rincón se consideran las huellas mnémicas
que
describen la temporalidad del relato. Sokurov propaga
incógnitas más que afirmaciones, el recorrido por
galerías
ya fue visto en Elegía de un viaje, reina la
tranquilidad
de que el director tiene además de espíritu reaccionario
cargado de ironía y discusiones ideológicas, inquietudes
intelectuales subterráneas, hablamos de volver a los
elementos más simples del cine, otro de sus objetivos
más
inmediatos: la imagen, el sonido y el tiempo. El desafío
terminó, Sokurov no estuvo sólo, el alemán Tilman
Büttner,
fotógrafo de Corre Lola corre se encargó de que la
steadycam
haya fallado solo dos veces, ¿la tercera es la vencida?
:
no, la tercera fue El arca rusa
Publicado el: enero 10, 2006
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