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Síntesis y críticas breves

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Sabidurias ORIENTALES DE LA ANTIGÜEDAD

por : JesusMedina    

Autor : Maria Teresa Román
Un aspecto muy importante e interesante de la doctrina budista es su humanismo. Gautama rechaza radicalmente el papel de
los brahmanes como intérpretes de la verdad, de hecho, asegura que cualquiera que siga los preceptos budistas puede alcanzar el Nirvana (más allá incluso de la veneración al Buda Sakyamuni u a otro posterior), un razonamiento muy novedoso para su época (siglo VI a.C.) que coloca al ser humano como protagonista de su propio devenir. Aun así, Buda advierte que es necesario un gran trabajo, y éste comienza con la observación y la práctica de las Cuatro Nobles Verdades.
Una buena analogía para describir el sentido y objetivo de este sistema es la asociación entre este trabajo vital y la práctica médica: primero, diagnosticamos la enfermedad, después identificamos su causa, determinamos si existe curación y, finalmente, aplicamos un tratamiento adecuado.
Estas son las Cuatro Nobles Verdades.
· Toda existencia es sufrimiento (Primera noble verdad).
Esta Primera Noble Verdad, desde una posición antropológicamente pesismista, nos habla de la condición humana y su situación vital y está marcada por tres características:
1. Una constante en el budismo: la impermanencia, el carácter transitorio y fugaz de todo lo que nos rodea. A esto el budismo lo llama: anitya.
2. El resultado de la impermanencia provoca que nada o nadie pueda convertirse en algo permanente, ajeno al cambio y, por lo tanto, imperecero y existente de forma independiente a otras realidades (anâtman). Esto nos lleva a afirmar (siempre bajo los conceptos budistas) que no existe un yo, un âtman, alma, espíritu o Dios inmutable y perfecto, debido a la propia ley de impermanencia.
3. Del concepto general de impermanencia, deviene una característica general al ser humano y que da nombre a la Primera Noble Verdad: dukkha, que se traduce por sufrimiento, mal o dolor. Es decir, la impermanencia del mundo en el que vivimos y el hecho de que nada sea inmutable nos coloca, en inicio, en una situación de sufrimiento…pero ¿qué entiende el budismo por sufrimiento? Bien, bajo la doctrina budista el sufrimiento se entiende de tres formas: un sufrimiento en su concepción normal, es decir, todas las manifestaciones de malestar que nos produce el devenir de nuestra vida; otra característica de este sufrimiento proviene como consecuencia del cambio y de la transformación y, por último, la tercera característica tiene una connotación filosófica, explicada en 5 sub-características o agregados, constituyentes, por otro lado, del “individuo”, “yo” o “ser” y que pueden ser fuente o solución a ese sufrimiento:
1. El primer agregado nos habla del aspecto material de la existencia como fuente de sufrimiento (la propia finalidad de nuestra vida).
2. El segundo agregado se centra en las sensaciones, que pueden ser agradables, desagradables o neutras. Las sensaciones se originan en el contacto de los órganos con el exterior.
3. Como tercer agregado tenemos la percepción y el reconocimiento de ésta de los objetos psico-físicos.
4. Un cuatro agregado, algo más complicado de entender son las actividades mentales o flujos de pensamiento conscientes, ya hablemos de ideas o conceptos de imágenes. Según el Abhidharma, son 50 categorías diferentes de actividades mentales.
5. El último agregado es de la conciencia que se manifiesta en seis clases: conciencia visual, auditiva, olfativa, gustativa, táctil y mental.
Una consideración importante sobre estos cinco agregados es el hecho de que son interdependientes y que sólo de forma combinada componen lo que conocemos con el yo.
· La Segunda Noble Verdad nos habla de determinar la causa del sufrimiento, la cual se encuentra en el deseo o la sed de placer, de existencia y de prosperidad. Este deseo se manifiesta en nosotros a través de la sensación, contacto o percepción y es negativa cuando se repite de forma dependiente, a esto se le llama Pratîtya-samutpada (“surgimiento condicionado”, “origen interdependiente”, etc.). Un primer paso para la superación del sufrimiento, contemplando el Surgimiento Condicionado, es determinar la causa que produce el mismo y poner fin así al proceso. Por lo tanto, la ignorancia en relación a este proceso es fuente de sufrimiento. La comprensión de este fenómeno nos acerca a dos de las más importantes enseñanzas budistas: karma y renacimiento.
· La Tercera Noble Verdad afirma que existe la curación y esta se da si nos liberamos de la causa que produce el sufrimiento, es decir: la sed o el deseo. Con este mensaje, el budismo abandona el pesimismo inicial. El sufrimiento puede superarse una vez hallada su causa. 
· Por último, la Cuarta Noble Verdad nos dice que una vez determinada la causa del sufrimiento, podremos comenzar caminar hacia la curación a través el Noble Sendero Óctuple. Esta terapia final, insiste el budismo, no implica la ayuda de lo divino, por el contrario, es una práctica del todo individual y de carácter ético y moral. También es conocida como el Sendero Medio, el cual se centra en algo así como la virtud aristotélica que evita comportamientos radicales: un extremo libertinaje o un ascetismo riguroso. El Noble Sendero Óctuple se dividen en tres grupos que agrupan los ocho principios: 
-  El de la Sabiduría, que engloba el recto entendimiento y el recto pensamiento.
-  El de la conducta ética que aconseja: recta palabra, recta acción y rectos medios de vida.
-  Y, por último, el de la disciplina mental o concentración y que se constituye por: el recto esfuerzo, la recta atención y la recta concentración.
Publicado el: abril 09, 2009
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