Filipenses 4:19 RV60 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo
Jesús.
En la interpretación de un pasaje, al detenernos a meditar en el, muchas pueden ser las ideas que lleguen a nuestra mente.
Normalmente he interpretado esta promesa a la luz del contexto y de ello he derivado en la enseñanza de que Dios suplirá todo lo que falte a quienes tengan un corazón generoso y desprendido como fue el ejemplo de los filipenses. A raíz de lo cual entendí que no es para todos esta promesa.
Pero meditando en la
providencia como función de la soberanía divina me pregunto si es que el hombre deberá hacer algo para ganarse el ser suplido por Dios. Es más, en pasajes como Mt.6:25-33 Dios se compromete a proveer todas las cosas materiales que necesitan sus hijos para su peregrinación terrenal.
Entonces, ¿es para todos esta promesa o no lo es?.
No podemos negar que la providencia divina es para todos quienes en Él confíen pero tampoco podemos negar, y a esto quiero llegar, que la creencia en dicha providencia
debe afectar mi ejercicio de la piedad bíblica. Creo entender que , además de mostrarles que su servicio no quedaría sin respuesta divina, hay cierta intención en Pablo de animarles a que prosiguieran con espíritu tan generoso en la confianza de que Dios no les haría faltar nada.
Por lo general citamos esta promesa para que el hermano pueda dormir
tranquilo en la confianza de que Dios le ayudará a resolver su problema, y si bien esto es verdad el consejo completo, a mi entender, sería: “ya que usted tiene resuelto su problema en la seguridad de la promesa divina, empiece a mirar que hacer a favor de otros”
Pablo lo decía así:
2Co 9:8 BLS Dios puede darles muchas cosas, a fin de que tengan todo lo necesario, y aun les sobre.
Así podrán hacer algo en favor de otros. 2Co 9:10-11 BLS Dios da la semilla que se siembra y el pan que nos alimenta, y también les dará a ustedes todo lo necesario y hará que cada vez tengan más y más,
para que puedan ayudar a otros. (11) Los hará ricos,
para que puedan dar mucho.
Un cristiano “casi” maduro, libre del temor,
duerme tranquilo en la confianza de que Dios le suplirá todo lo que necesita.
Un cristiano maduro, libre del temor por la confianza de que Dios le suplirá todo lo que le falta,
trabaja tranquilo buscando siempre ayudar a los demás.