1Pe 1:17 RV60 Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno,
conducios
en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación;
Las personas tratan de conquistar sus temores, pero cuando el temor a Dios es conquistado no hay muchas esperanzas para esa persona.
La palabra “temor”, según la forma en que se use y el contexto en que se encuentre, puede tener significado positivo o negativo, y puede describir algo que es útil y digno de elogio o, por el contrario, algo nocivo y despreciable. En griego, "miedo", puede ser tanto la característica de un cobarde como de un hombre verdaderamente cristiano.
¿Qué significa entonces conducirse con temor? La respuesta es simple: ser concientes de la persona de Dios
Describir por un cristiano quien es Dios y lo que Él hace es fácil. Cada día leemos de El en la Biblia y escuchamos sobre El también en los cultos, en la radio y televisión.
Pero la
conciencia a la que nos referimos que es característica del verdadero temor a Dios va más allá de un simple conocimiento. Es cuando mi vida cotidiana se ve afectada por tal conocimiento al punto que me esfuerzo por hacer los cambios necesarios en mi comportamiento diario.
Ser conciente de la persona de Dios en mi vida debería afectar mi comportamiento alejándome de lo que no le agrada y acercándome a lo que Él aprueba.
Un ejemplo negativo de dos que no entendieron el temor a Dios fueron Ananás y Safira. Ellos mintieron pero aunque sabían quien era Dios no fueron concientes y actuaron en forma poco temerosa.
Hoy encontramos quienes tienen más en cuenta el que dirán otros y no se esfuerzan por vivir en obediencia ante el mundo o lo que creo que es una gran fortaleza de parte de Satanás: actuar sin freno en la soledad, en la intimidad o en lo profundo de sus pensamientos, lejos de la mirada de los demás creyentes.
A estos pregunto: ¿el Dios omnipresente no verá? ¿el Dios omnisciente no sabrá? Mi consejo es: no seamos inconscientes.
En este sentido, temor describe la condición de un hombre que está viviendo a la luz de la eternidad, que siempre es consciente de Dios, que nunca olvida que un día dará cuenta de sus hechos.
¿Eres tú alguien que teme a Dios? Todos diríamos que si pero podemos auto evaluarnos al considerar si nuestra conducta tiene como fruto la santidad, una vida de arrepentimiento, un esfuerzo continuo de superación y un profundo respeto por los demás.
Porque Dios es santo, el hombre de Dios también ha de ser santo. Es preciso que haya diferencia entre la vida cristiana y cualquier otra, pero la fuerza motriz y la causa de esa diferencia tienen que ser en el sentido de la persona de Dios.
2Co 7:1 RV60 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.
Todos fallamos, aún en pensamientos. Pero aquel que teme a Dios no se mantendrá indiferente al llamado del Espíritu sino que se volverá en arrepentimiento genuino y verdadero a nuestro amante Dios.
2Co 7:10-11 BL95 La tristeza que viene de Dios lleva al arrepentimiento y realiza una obra de salvación que no se perderá. Por el contrario, la tristeza que inspira el mundo provoca muerte. (11) Aquella tristeza era según Dios, y miren lo que ha producido en ustedes: ¡qué preocupación tan grande por mí y cuántas disculpas!, ¡qué indignación, temor, exigencias, y qué deseo de desagraviarme y hacerme justicia!
En todo han demostrado que eran inocentes en este asunto.
Este temor es la fuente de la superación cristiana (Fil. 2:12). El cristiano debe ocuparse de su salvación con: "temor" y temblor
Filip. 2:12-13 RV60 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, (13) porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
Este temor es la base del "respeto" y del "servicio" que los cristianos están llamados a tenerse y a prestarse mutuamente Efesios 5:21 RV60 Someteos unos a otros en el temor de Dios.
Alguien ilustró esto diciendo que el amor y el temor son como el acelerador y el freno de un carro: Sin acelerador no se va a ninguna parte, ¡pero el freno también es importantísimo!: El amor, es el acelerador; el temor es el freno, también esencial.
Una
iglesia sana es una iglesia que teme a Dios.
Act 2:41-43 RV60 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. (42) Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. (43) Y
sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.