Sabemos
Hace muy pocos días escuché una de las frases más contradictorias que jamás haya oído. Mientras estaba CON
un café, leyendo, la letra de una canción pegadiza captó mi atención.
“Turf”, grupo musical, coreaba: ...“para saber lo que es amar hay que perder la libertad, y para mí eso no se llama amor...”
¿Eh? ¿Cómo? ¿Qué? ¿Escuché bien? Juego de palabras análisis semántico interpretación libre... llámelo como desees. Pero para mí se trata, ni más ni menos, que de una total, deliberada y consciente contradicción.
Sabemos que la honestidad es el camino, pero muchas veces optamos por permitirnos “pequeñas” concesiones (léase: “grandes corrupciones”)...
Conocemos el valor de invertir tiempo en nuestras familias, pero estamos “tan atareados” que utilizamos nuestras casas como si fueran meros “hoteles” de paso...
Entendemos que para alcanzar grandes objetivos hay que sacrificarse, pero en incontables ocasiones preferimos el hedonismo, alcanzando sólo “placeres” inmediatos...
Comprendemos que el amor es una decisión, pero lo disfrazamos de pasiones y sentimientos volátiles, accediendo a satisfacciones pasajeras sin llegar a disfrutar el gozo que produce la fidelidad y la entrega permanente...
Por lo general sabemos qué es lo mejor para nuestras vidas, pero nos contentamos con “jugar a la existencia”, postergando nuestros sueños, transando nuestras ilusiones y frustrando nuestros destinos.
La Biblia dice: “Todo esfuerzo vale la pena, pero quien habla y no actúa acaba en la
pobreza. La riqueza del sabio es su sabiduría, la pobreza del tonto es su estupidez” (Proverbios 14.23-24).
Hoy quiero captar su atención y animarte a que dedique este fin de semana para examinar su vida, reafirmar tus valores y reestructurar el orden de sus prioridades. No basta con saber qué es lo mejor para vos... hace falta ir más allá y tomar decisiones que dirijan tus pasos hacia el éxito que tanto anhela