Aquellos que tienen fe no tienen que perder las esperanzas porque la última palabra la tiene Dios.
Hubo un rey
sobre la nación de Judá llamado Ezequías que:
en Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba. 2Reyes 18:5-7 a
Mientras él reinaba, en la nación vecina de Israel:
subió Salmanasar rey de los asirios contra Samaria, y la sitió, y la tomaron al cabo de tres años. ,..., 2Reyes18:9-12
Ocho años después de estos acontecimientos, el mismo imperio que conquistó a la nación vecina y hermana de Israel y su capital Samaria, viene sobre Judá donde reinaba Ezequías.
Es en el proceso de conversación entre uno y otro que podremos ver argumentos que aún hoy están en nuestra mente y nos hacen dudar de que es Dios quien tiene la última palabra.
Otros no pudieron Isa 36:18 NVI "No se dejen seducir por Ezequías cuando dice: El Señor nos librará. &
iquest;Acaso alguno de los dioses de las naciones pudo librar a su país de las manos del rey de Asiria?
Mirar a otros a nuestro alrededor y ver a otros que enfrentando nuestros mismos problemas no pudieron superarlos es algo que desanima, pero donde otros no pudieron tu y yo podemos vencer por medio de la fe en Cristo Jesús que es quien, en realidad, va a pelear por nosotros.
Dios no puede Isa 36:20 NVI ¿Cuál de todos los dioses de estos países ha podido salvar de mis manos a su país? ¿Cómo entonces podrá el Señor librar de mis manos a Jerusalén?
Ver el problema más grande que Dios es como ahogarse en un vaso de agua. No desestimo tus luchas ni tus problemas, lo que hago es entender y creer en la capacidad de quien llamamos omnipotente Dios.
No tengo la fuerza para luchar Isa 36:9 RV60 ¿
Cómo, pues,
podrás resistir a un capitán, al menor de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto con sus carros y su gente de a caballo?
Si menospreciar la capacidad de Dios no es el problema tal vez lo sea el valorarnos a nosotros mismos.
Dos cosas en cuanto a esto:
Rom 8:31-32 BLS Sólo nos queda decir que si Dios está de nuestra parte, nadie podrá ponerse en contra nuestra. (32) Dios no nos negó ni siquiera a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, así que también nos dará junto con él todas las cosas.
No estas solo, Dios pelea contigo y si siendo su enemigo no negó el enviar su hijo, cuanto menos ahora, habiéndote reconciliado con él y siendo parte de su familia, ¿Él te negará su ayuda?
Y además: 2Ti 1:7 BLS Porque el Espíritu de Dios no nos hace cobardes. Al contrario, nos da poder para amar a los demás y nos fortalece para que podamos vivir una buena vida cristiana.
Tal vez tu humanamente seas débil pero el poder que Dios te da es un poder ilimitado. (Efesios 1: 19)
Resignación Isa 36:16-17 RV60 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria:
Haced conmigo paz, y salid a mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo, (17) hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas.
Nos rebelamos a tantas cosas pero a las que verdaderamente nos tenemos que rebelar la soportamos. La resignación no es algo bueno a menos que así se dirigido por Dios. Enfermedades, indiferencia familiar, adicción, y tantas otras cosas a las cuales nos rendimos sin luchar contra ellas. No nos resignemos a lo que nos quiere esclavizar. Luchemos con las fuerzas de Cristo y así podremos vencer.
El fin de este “problema”, aunque imposible para Ezequias, fue posible para Dios.
Isa 37:33-38 RV60 Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni arrojará saeta en ella; no vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. (34) Por el camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová. (35) Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí mismo, y por amor de David mi siervo. (36) Y salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. (37) Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, e hizo su morada en Nínive.
Termino con las palabras del salmista:
Salmo 40:1-4 RV60
Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. (2)
Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. (3)
Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová. (4)
Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, Estimado hermano, no te desanimes, no pierdas la esperanza porque la última palabra la tiene Dios.