Tres personas diferentes Segunda parte
Quienes hallan leído la primera parte saben que estamos hablando
de los sucesos acontecidos en el huerto del Edén cuando el hombre optó por desobedecer a Dios.
Ya hemos hablado del astuto satanás, diablo o serpiente antigua, la segunda persona que encontramos y de la cual queremos hablar es : el hombre.
Así como presentamos la característica de ser astuto para cambiar los pensamientos en satanás, ahora quiero resaltar en el hombre su habilidad para no querer ser responsable de sus actos.
Gen 3:8-13 RV60 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. (9) Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? (10) Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. (11) Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? (12) Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. (13) Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.
¡¡Yo no fui, la culpa la tuvo él!!
Véase aquí en qué consiste corrientemente la necedad de quienes han
pecado. Cuidan más de salvar su crédito ante los hombres que obtener el perdón de Dios. Las excusas que dan los hombres para
cubrir y restar importancia a sus pecados, son vanas y frívolas; como los delantales de hojas de higuera que se hicieron, no logran mejorar las cosas: no obstante, todos tenemos la tendencia a cubrir nuestras transgresiones como Adán.
¿estás preocupado en buscar excusas que justifiquen tus malas acciones? No te gastes, delante de Dios no las hay.
Por más lindos que sean los “delantales” que tu tejas, delante de Dios sigues teniendo responsabilidad y culpa por todos tus hechos.
Pro 28:13 DHH Al que disimula el pecado, no le irá bien; pero el que lo confiesa y lo deja, será perdonado.
Aunque la sutileza de Satanás pudiera arrastrarnos al pecado, de ninguna manera nos justifica que estemos en pecado. Aunque él es el tentador, nosotros somos los pecadores. Que no disminuya nuestro pesar por el pecado el que hayamos sido engañados; antes bien, que aumente nuestra indignación con nosotros mismos por haber permitido ser engañados por un conocido tramposo y enemigo jurado, que quiere la destrucción de nuestra alma.
La tercera persona, y la más importante es Dios.
Él es quien fue traicionado, sus palabras fueron las que se pusieron en dudas y aún así su actitud es digna de admiración.
Gen 3:21 RV60 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
El hombre estaba desnudo a raíz de su propia desobediencia pero Dios no le dejó así. Sacrificó dos animales y les vistió con sus pieles.
Esto fue un tipo de lo que Cristo iba a hacer en la cruz muchos años después al sacrificarse para así cubrir el pecado de todos aquellos que por medio de Él se acerquen al tres veces santo Dios.
Sacrificio que tenía su origen, al igual que el de Cristo, en el tierno y profundo amor de Dios por el hombre.
Rom 5:8 RV60 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Mientras en el huerto vemos al padre de mentiras ejerciendo su astucia y al hombre buscando su auto justificación, es de destacar el inmenso amor y misericordia de Dios que ya estaba anunciando, a pesar de la traición, el único camino de salvación: a través de la cruz de Jesús.