Fascismo: Actitud política y movimiento de masas que dominó la vida política en Europa del sur, central
y este-central entre los años 1919 y 1975. Común a todos los movimientos fascistas fue el énfasis en la nación, (raza, corporación y estado) como el centro regulador de toda la historia humana y de la vida, y en la indiscutida autoridad del líder, tras el cual se esperaba que el pueblo formara una unidad inquebrantable. La palabra fascismo fue usada por primera vez en 1919 por el propio Benito Mussolini en Italia, y en los años siguientes la influencia del Fascismo se hizo notar en países tan lejanos como Japón, Argentina, Brasil, Israel o la Unión Sudafricana, aunque sus aspectos varían de acuerdo a las tradiciones políticas de cada pais, su estructura social y la personalidad del líder. La palabra italiana Fascio (derivada del latín "fasces", un simbolo de la era romana que representa un haz de varas con un hacha) simboliza ambos aspectos del fascismo: la fuerza de muchos unidos y obedeciendo el deseo de un líder y la autoridad del estado, que es la fuente suprema de la ley y el orden y de toda la vida nacional.
Las bases filosoficas del Fascismo.
El Fascismo rechaza los conceptos filosóficos del siglo 18 y 19, el espíritu de la revolución francesa con su énfasis en la
libertad individual y en la igualdad de hombres y razas. El Fascismo exalta la suprema soberanía del estado como un absoluto, y demanda la resurección de las antiguas "polis" (ciudades-estado), en especial de Esparta, con su
disciplina y devoción al deber, y la completa coordinación de todos los pensamientos políticos e intelectuales contra el individualismo excesivo y el escepticismo científico. El eslogan italiano "creer, obedecer, combatir" fue la antitesis fascista al "libertad, igualdad, fraternidad", y a los mensajes proféticos y cristianos de paz. La combinación de una incuestionable fé y una combatividad viril para transformar la nación en un ejercito permanentemente movilizado para conquistar, mantener y expandir su poder, según las leyes biológicas de la naturaleza. En sus comienzos el fascismo no fue una doctrina y no tuvo un programa claramente elaborado. Fue en realidad una técnica para ganar y retener el poder mediante la acción, y con sorprendente flexibilidad, empirismo y pragmatismo, subordinar todas la cuestiones de un posible programa al objetivo de hacer crecer el poder del estado. Desde el comienzo el Fascismo fue dominado por una actitud mental de sacralizar el espíritu de lucha y de iniciativa, la disciplina militar, la rudeza y la acción continua, y de rechazo hacia motivos éticos que entorpecen la consecución del deseo. Fomentando la fuerza irracional, el instinto y el activismo, el Fascismo insiste en que el fuerte siempre prevalece sobre el débil, el mas resuelto sobre el dudoso, aunque los hechos se disfracen con la apariencia de igualdad y libertad. Al final en cualquier empresa todo depende de las decisiones del líder, decisiones que han de ser ciegamente obedecidas e inmediatamente ejecutadas. El Fascismo vuelve así a un orden autoritario, basado en la subordinación de la masa de individuos a un individuo excepcional, y la inigualdad de la casta y el rango.