Sebastião Ribeiro Salgado es del estado de Minas Gerais, de Aimorés, único hombre en una familia de ocho hijos. Tuvo su formación
académica, en Brasil, en el área de economía; hizo maestría en la USP (Universidad de Sao Paulo) y la Vanderbilt University (EUA) y completó su doctorado en la Universidad de Paris (1971). El gusto por la fotografía surgió, cuando viajó para África y llevó una máquina fotográfica prestada de su esposa, Lélia Wanick Salgado, a partir de 1973. Con formación marxista, su trabajo se ha volcado hacia la “fotografía comprometida”, mostrando las desgracias del mundo, que captura con sus cámaras luego de convivir durante mucho tiempo con las personas en campos de refugiados, campamentos de sin-tierra y otros lugares, donde capturar el alma del ser humano, su sufrimiento, su dolor; transforma una simple fotografía en un grito por mayor justicia social. Salgado cree que la fotografía tiene que traer “toda la carga ideológica”, que trae en su formación. Trabajó para las agencias Sygma (1974-1975) y Gamma (1975-1979). Electo miembro de la Magnum Photos, una cooperativa internacional de fotógrafos, permaneció en la organización de 1979 a 1994. De Paris, donde vivía, Salgado viajó para cubrir acontecimientos como las guerras en Angola y en el Sahara español, el secuestro de israelitas en Entebbe y el atentado contra el presidente norteamericano Ronald Reagan. Paralelamente, pasó a dedicarse a proyectos de documentales más elaborados y personales. Viajó por América Latina durante siete años (1977-1984) y fue a pie a poblados remotos. En ellos capturó las imágenes para el libro y la exposición Otras Américas (1986), un estudio de las diferentes culturas de la población rural y de la resistencia cultural de los indios y de sus descendientes en Méjico y en Brasil. En los años 80, trabajó 15 meses con el grupo francés Médicos Sin Fronteras durante la sequía en la región de Sahel, en África. En el viaje produjo Sahel: El Hombre en Pánico (1986), un documento sobre la dignidad y la perseverancia de personas en las más extremas condiciones. Entre 1986 y 1992, hizo Trabajadores (1993), un documental fotográfico sobre el fin del trabajo manual en gran escala en 26 países. En seguida, produjo Tierra: Lucha de los Sin-Tierra (1997), sobre la lucha por la tierra en Brasil, y Éxodos y Niños (2000), retratando la vida de emigrantes refugiados y migrantes de 41 países. En todos esos trabajos, Sebastião Salgado, siempre procuró “mezclarse” con la población local. Por ese motivo, muchas veces, llegaba a los poblados y campamentos de ómnibus, por entender que si llagase en un automóvil “sería un desastre – el hombre del auto”, un hombre rico, y no “una persona común”. Cree que para tener un buen relacionamiento y su trabajo condecirse con el momento que pretende captar, “es necesario ser aceptado por la realidad”. Su filosofía combina con su sentido personal de economía: viajando en tercera clase, cortando su film y trabajando 16 horas por día revelando millares de pruebas por cuenta propia, Salgado consiguió financiar sus numerosos y prolongados reportajes en los países de Sahel -- Chad, Etiopía (incluyendo la disputada provincia de Tigre), Mali y Sudan -- por la pequeña suma de 20 mil dólares, de los cuales la ampliación constituyó el mayor gasto. Durante su permanencia en los lugares donde trabajó, el fotógrafo pudo observar la actuación de otros fotógrafos y periodistas, que pasaban por el lugar y buscaban imágenes rápidas y se marchaban. Para el ese tipo de actuación abreviada, "ningún tiempo para entender la realidad que se está fotografiando”. Lleva consigo la filosofía de Henri Cartier-Bresson*, que dijo en su clásico “Momento Decisivo”: "Para mi, la fotografía es el reconocimiento simultaneo, en una fracción de segundo, del significado de un acontecimiento y de la organización exacta de las formas que lo expresan”. El resultado de una fotografía necesita ser elegante, dramático y eficaz, lo que, para Salgado se da cuando la relación entre fotógrafo-fotografiado se entrelaza y el fotógrafo "se vuelve" el fotografiado o, como mínimo, hace un esfuerzo para comprender su existencia. Sebastião Salgado, ya recibió, prácticamente, todos los principales premios de fotografía del mundo como reconocimiento a su trabajo y es reconocido como uno de los más importantes fotógrafos del planeta. Hoy, vive en Paris, con su esposa, que también es autora del proyecto gráfico de la mayoría de sus libros. * Henry Cartier Bresson – Frances, uno de los mayores fotógrafos del mundo, fundador de la Agencia Magnun.