La verdad es que la facilidad de palabra y pensamiento son un don en ti; la contundencia de tus escritos es asombrosa
y tu poesía-prosa suena, se desliza y cava fuertes impresiones en la mente de las personas que te leen; pero, siempre hay un pero en la vida, hay como un continuo pesimismo vital en tus escritos, una acusación perenne del mal en el mundo y, naturalmente, la búsqueda del desahogo y "catarsis" necesarias para continuar en el camino. En mi contesto cristiano, he podido vivir y observar que el mal existe doquiera uno vaya, en diferentes formas y "colores"; está en uno mismo y muchas veces "hago el mal que no quiero"; pero es muy importante distinguir la manera de "luchar" contra ello: no es en la critica del mal que se hace, lo que parece es la solución más socorrida, sino que debemos "vencer el mal haciendo el bien" (pongo por caso la madre Teresa de Calcuta) y así lo malo disminuye; la continua crítica lo aumente al ponerlo una y otra vez ante "la narices" y darle la fuerza de nuestra voluntad y nuestro intelecto, al comentarlo una y otra vez.
Mi amigo, estoy de acuerdo contigo en la injusticia de la mayoría de los "exabruptos" que comentas, pero ¿cómo se combaten? ¿Con la violencia? ¿Con la posición de crítica y rechazo? ¿combatiéndoles de frente? o ¿Con las revoluciones de toda clase menos con la de la violencia y la paz haciendo siempre el bien a quienes "tocamos" en el caminar por los senderos de nuestros estar aquí?
Tienes mucha fuerza de expresión y de palabra; y me parecería injusto que se quedará solamente en la crítica justa y necesaria de la “sucia” y “degenerada” sociedad en que vivimos.
Saludos y amistad
Jorge A Lastra