GOMBRICH, Ernst H: “
El sentido del orden".Estudio sobre la
psicología de las artes decorativas”. Editorial G. Gili, Barcelona, 1980 (Original: Oxford, 1979)
Este teórico e historiador del
arte que falleció recientemente, ha demostrado -mediante una gran producción escrita- una extraordinaria capacidad didáctica, dotando a sus textos eruditos de una claridad tal que los hacen accesibles a todos los amantes del arte. Ejemplo de esto es su “
Historia del Arte”, una obra de gran difusión. También debería mencionarse por sus valores pedagógicos el texto
“Breve historia del mundo”, con la cual Gombrich se dirige a los jóvenes con el propósito de acercarlos a esa disciplina, no siempre debidamente valorada.
“El sentido del Orden” analiza un tema poco abordado por la teoría y la crítica del arte: la práctica del
ornamento Ella está presente en todas las tradiciones culturales desde los tiempos más remotos hasta hoy, cuando los diseños funcionales le niegan valor, pero sin embargo otros recursos subyacentes ocupan su lugar.
El desprecio por la
decoración tiene raíces que se remontan a varios siglos antes del Movimiento Moderno en Arquitectura, cuando aquella práctica aparece como separada de las demás artes plásticas. Entonces se hacía referencia a ella como
“decoración aplicada”, denominación que tenía una fuerte connotación negativa.
El primer momento que señala una profunda escisión entre las artes es el siglo XV. Por ese entonces Alberti proclamaba en su Tratado la cualidad fundamental de la arquitectura basada en la
concinitas, esto es, en la armonía de sus partes, mientras que daba al ornamento un papel absolutamente secundario, una suerte de cualificante de la arquitectura, que tiende a diferenciar los distintos tipos edilicios en públicos o privados .Ese papel secundario se interpreta en la historiografía como una subordinación de la pintura a la arquitectura, y, más aún como una
condena implícita de la decoración.
Por otra parte por aquellos mismos años del siglo XV, Brunelleschi proclamaba empíricamente los
valores tectónicos y métricos de la arquitectura mediante su método proyectual manifiesto en la clara expresión de la estructura que se destacaba por las tonalidades parduzcas de la “pietra serena”, sobre el blanco de los muros. Ambos arquitectos, el teórico y el creador, señalan una dirección común. Ésa es la dirección que predominó desde entonces , se marcó con fuerza en la explícita condena de Adolf Loos en su
“Ornamento y delito” y continuó con la actitud del Movimiento Moderno. Sin embargo, a lo largo de todo el proceso histórico se encuentran ciertos momentos o ciertas obras en los que el “concurso de las artes”, como lo ha llamado Renato De Fusco, ha dado como resultado magníficos espacios.
Ernst Gombrich en la Introducción del libro que estamos comentando, narra el proceso que sufrió su interés por los temas relativos al arte de la ornamentación desde la juventud en su Viena natal. Junto a su madre esperaban con ansiedad la llegada de un comerciante eslovaco de artesanías populares, que desplegaba ante ellos la más profusa colección de objetos bordados. Más tarde realizó trabajos como estudiante, y colaboró con Julius von Schlosser en un estudio basado en especulaciones de Alois Riegl que se comentan en un capítulo de este libro. En él, la historia de la hoja enrollada de acanto se transforma en una aventura que llevará al joven Gombrich a buscarla y encontrar explicaciones de su presencia en todos los motivos ornamentales posibles de la arquitectura de su ciudad.
Ese primitivo interés permanecerá latente en su mente y aflorará en otros trabajos suyos. En “El sentido del orden” se buscan los vínculos existentes en los motivos decorativos de diversas culturas: el Extremo Oriente, el mundo islámico, los manuscritos anglo-irlandeses, el gótico tardío y las más variadas artes tribales. Estudia en ellos tanto problemas
de representación como de percepción, siempre con agudos comentarios relativos a cuestiones
psicológicas. El autor manifiesta una de las dificultades que ha debido afrontar cuando abordó este tema, y que se refiere fundamentalmente a la terminología. El término ornamento, por ejemplo estaría sugiriendo para algunos algo completamente superfluo, la palabra
“diseño”, podría aparecer asociada al mundo tecnológico. Por esto él acudió al término
“Pattern” (patrón o modelo) para referirse a los motivos ornamentales que aparecen y tienen diferentes connotaciones según las culturas. Estudia entonces la creación de esos Patterns como formas de responder a los problemas relativos a la materia y la geometría en relación a los efectos psicológicos, y analiza las leyes que rigen el orden y la
percepción según las más recientes teorías psicológicas.
En los últimos capítulos se exploran las
relaciones entre Historia y Psicología, buscando explicaciones a los significados originales de los motivos. Trata también el tema de lo grotesco “que oscila entre la magia y el humor”. La amplia erudición del autor le permite encontrar analogías y paralelos entre las diferentes artes: Música, danza, arquitectura, poesía e incluso el “arte cinético” actual.
Sin duda, la lectura atenta o la consulta ocasional de este libro será un contundente disparador para despertar en quienes se acerquen a él una apertura a un universo omnipresente, pero el que sin embargo permanece inadvertido. Una variada profusión de ilustraciones en blanco y negro y un buen número de láminas en colores, además de presentar un poderoso atractivo, invitan a encontrar las permanencias de esos motivos y también a valorarlos debidamente en el mundo que nos rodea.
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