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Síntesis y críticas breves

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Guardiana de las pampas: María Reiche

por : Peruana    

Autor : Salvador Navarro Cossio
-0.15pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: 'courier new'; mso-ansi-language: es-trad;">Aquella noche, centrábamos nuestra atención en el relato que nerviosamente nos contaba el "Chino" Armando Muñoz Astengo -señor de "señores-, dueño de un apreciable terreno en Jumana, hacienda de su padre, el muy respetado don ErnestoMuñoz Obregón.-0.15pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: 'courier new'; mso-ansi-language: es-trad;">-"¿Recuerdan cuando estuvimos tomando unos tragos el sábado pasado?     Bueno. Esa noche yo me despedí de ustedes  perfectamente sobrio, porque después de esos pocos tragos  los pollos a la brasa que comimos donde Orlando me dejaron como nuevo. Cuando salí  manejando mi camioneta,  entre las 12 y 12:30 de la noche,  no sé por qué se me ocurrió  regresar por las pampas de San José. Tan pronto subí Achaco y pasé el pequeño cementerio que existe a la mano izquierda, excepcionalmente decidí cruzar toda la pampa para, en diagonal,llegar a la bajada de la Banda.  No fue por ir donde la negraa tirar cerveza, ni donde mi gran amigo Néstor Licla a dormir para tomar caldo de gallina de desayuno. No;  la noche  clara y serena  me invitaba a una singular concentración mental, llevándome quizá por esa última crucecita que acababa de ver en el viejo cementerio de la subida de Achaco, sabe Dios de qué ignoto parvulito, pero que me trajo a la memoria la legendaria Cruz de Chino, alláen la soledad de la Pampa de Gamonal que une Ica con Palpa. Esa Cruz de la  ermitadonde  los choferes llegábamos a ponerle velas y rezarle para que nos protegiera en el viaje-."No existía entonces carretera alguna, tuvieron que pasar años para que Óscar R. Benavides, presidente de la República, mandara construir la que ahora existe. La Cruz del Chino estaba en las cercanías de Chillo, en plena Pampa. Era el alto obligado para  los camioneros. Allí revisábamos la máquina y sobre todo las llantas; por ese entonces, para que no se enterrara el camión en el suelo fofo, se llevaba calaminas o cuartones de madera que facilitaban su deslizamiento. Muy bravo era cuando se hundían en la arena. Muy bravo era cruzar la pampa. ¡Cómo se tenía que correr cargando y tirando la calamina o los cuartones de madera!¡Los choferes de "antaño sí que eran heroicos, bien machos!
-0.15pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: 'courier new'; mso-ansi-language: es-trad;">"Todos dejábamos nuestras limosnas en la Cruz del Chino, y muchas veces el chofer que necesitaba dinero para la compra de algún repuesto u  otra cosa, lo tomaba prestado con la promesa de devolverlo, con su interés, a su regreso. Esta devolución era sagrada, ¡pobre del que no cumpliera! El Chino se vengaba y le sacaba la mierda. El sabido de "Pajarito" se tiró la plata de la alcancía y no la devolvió. El Chino lo esperó, y al año justo volteó su camión en la bajada de Ocucaje, y al poco tiempo la mujer ¡le sacó la vuelta con un asqueroso rosquete! … ¡Cómo no se iba a respetar la Cruz del Chino
-0.15pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: 'courier new'; mso-ansi-language: es-trad;">"Iba, así, yo, sumido en mis nostalgias, fumando sin insistencia, venciendo apenas la tenue, sutil somnolencia que quería apoderarse de mí, cuandosúbitamente me  deslumbró una luz enceguecedora que venía del cielo, tan relumbrante que meimpedía seguir manejando. Frené de golpe y la camioneta se paró en seco. Quise bajar y no pude. Quedé paralizado por completo, y de pronto mi cabeza cayó sobre el timón hasta quedarme profundamente dormido. No sé por cuánto tiempo quedé así; solo sé que, en la soledad de la noche, bajo la claridad de la luna, desperté y viuna sombra gigantesca que se me acercaba. Quise prender la camioneta,  pero no pude. Estupefacto, con los ojos muy abiertos, vi que la sombra se aproximaba, se aproximaba... ¿Qué podía yo hacer en esas circunstancias? -No me considero un maricón, siempre me he sentido y me sientomuy hombre, pero hay momentos inexplicables en la vida. Esa noche, no podría decir qué era lo que me pasaba. Armas no tenía y el terror me impedía salir de la cabina. ¿Buscar un fierro, tomar una piedra? ¡Estaba paralizado!....

-0.15pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: 'courier new'; mso-ansi-language: es-trad;">-0.15pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: 'courier new'; mso-ansi-language: es-trad;">"Y la sombra que yo veía gigantesca, ya no era sombra. El bulto, de forma humana, cubierto con un poncho que le caía sobre la espalda, se encontraba  a pocos metros… y me hablaba en una rara y extraña lengua, me gritaba, me resondraba. Yo no entendía lo que decía, pero  su largo báculo me señalaba el camino que yo había recorrido, y poniéndose delante de la camioneta, volvía a señalarme  sabe Dios, qué rutas en la inmensidad de las pampas.Algo me calmé  al recordar que en el colegio era el último en la clase de idiomas, y el profesor Borrini, siempre me invitaba a descansar al patio. No podía apreciar su rostro,  pero indudablemente se trataba deuna fornida mujer que gritaba sabe Dios por quéy para qué y en qué gutural idioma, ¿sería acaso  de otra galaxia?  M-0.15pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: 'courier new'; mso-ansi-language: es-trad;">i salvación se debió a un milagro; en una última tentativa, la camioneta encendióy arranqué como alma que lleva el diablo,  a tal velocidad  que me costó la rotura del radiador y de  dos paquetes de muelles. La Pampa la crucé como una exhalación y llegué a Jumana jadeante, sudando frío, hasta donde mi santa esposa Teresa, que me dio a beber sus milagrosas aguas de hierbas  que  me calmaron y   me dormí

Publicado el: noviembre 09, 2008
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