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Síntesis y críticas breves

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Desmelenada al viento barría las pampas: María Reiche

por : Peruana    

Autor : Salvador Navarro Cossio

roman"; letter-spacing: -0.15pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: 'courier new'; mso-ansi-language: es-trad;">


All      Allá por los lejanos años de 1946, muy joven aún yo,me desempeñaba como secretario de la Municipalidad de Nasca, de la que era Alcalde José Pazos Mata, cuando María Reiche, se acercó a las oficinas llevando una notaen inglés dirigida por el Dr. Paul Kosok,de la Universidad de Columbia, E.U., enla cualpresentaba a María Reichey participaba el hecho de que a partir de la fecha ella se hacía cargo de una importante investigación científica que tenía por objetivo desentrañar el misterio de las líneas de las pampas de Nasca. Hicimos traducir el documento y después de conocer su contenido, el Alcalde dio órdenes para apoyar en la medida de las posibilidades de la Comuna la labor que a partir de entonces emprendía la científica alemana.


M        Maria Reiche, desde el día en que conociera in situ estas líneas, cuando acompañó a Kosok y a Julio C. Tello a Nasca, supo que había encontrado la misión de su vida. Una seria conversación con Kosok la decidió, y así, nodudó en trasladarse a la soledad de las pampas San José, sin más compañía que su pasión científica y el memorando con las escuetas instrucciones que le diera Kosok. Iba a permanecer allí los siguientes cincuenta años de su vida, sujeta siempre a muyescasos recursos económicos, sufriendo el sofocante calor del sol, el azote de los vientos y el frío de las noches.Pero,finalmente,ya anciana pero victoriosa, con una coherenteteoría sobre el origen y significado de las líneas, culminó su obra: Pudo sustentar que setrataba de un gigantesco mapa astronómico.


    Desde que ella se posesionó de las pampas, no permitió que la cruzaran acémilas ni vehículos, y osada y valientemente se enfrentó innumerables veces a los desaprensivos camioneros o viandantesy los huaqueros furtivos que se atrevían a cruzar las pampas; ella estaba siempre lista paraimpedir el paso, cuidando celosamente para que la gente no borrara los valiosos trazos y dibujos.


La María Reiche de entonces emerge de mis recuerdos como una mujer blanca de alborotado y descuidado cabello rubio entrecano al viento, cuyaalta figura dejaba a veces entrever unas hermosas piernas salpicadas de importunas pecas. Solía vérsela a la distancia, desde la carretera, cual sobrenatural aparición enlontananza, barriendo guijarros en la inmensidad de las pampas, cumpliendo suinfatigabletarea dedespejar los valiosos trazos, yabajo el sofocante sol del medio día o bajo a laluz de la luna, bajo ese esplendoroso techo de estrellas del incomparable cielo de Nasca.Sumamente austera, yo diría quecasi una asceta, si no fuera por la pasión que la impelía, se conformaba con un magro yantar consistente en cebollasy choclo tierno ¡crudos!


roman"; letter-spacing: -0.15pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-family: 'courier new'; mso-ansi-language: es-trad;">La presencia de María Reiche en las pampas de Nasca, se convirtió muy pronto en leyenda.


       Fue Alberto Rosell Castro, párroco de Nasca, historiador autodidacta y autor de una muy válida teoría sobre las líneas de Nasca, Concejal de la Junta Municipal Transitoria de Nasca durante el gobierno del doctor José Luis Bustamante y Rivero, quien ordenó que a la señora Reiche se le proporcionara el camión nuevo que recién se había comprado para el servicio de baja policía, a fin de trasladarla siempre que lo requiriera, esto es, en sus idas diarias a las pampas; así como también de atender las órdenes de compra de algunos víveres y escobas en las tiendas de Alejandro Lisung ó de Cesar Augusto Li. Rossell había sabido comprender la importancia de los trabajos de la Reiche, aunque seguramente no midió la envergadura de la titánica obra que emprendía la tenaz teutona a partir de entonces y por infatigables cincuenta años: barrer y medir las líneas de la desértica pampa.


Publicado el: noviembre 09, 2008
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