La Historia de Carlos - Parte 9
Al otro día nuevamente las flores tan frescas como el primer día y así un día tras
otro al levantarse encontraban el ramo como si recién lo hubiesen colocado en el florero; los
invitados comentaban extrañados esta curiosidad, ¡Con el calor que hacía las flores no se marchitaban! Así pasó toda una semana y todos comentaban que había sucedido un milagro o tal ves una brujería de Bobongo, Carlos estaba preocupado por el ramo, los novios tenían que partir a su viaje de bodas, los invitados también debían regresar a atender sus trabajos, el aserradero estaba sin trabajar y tenían muchos pedidos de madera para preparar, los músicos estaban comprometidos con otras fiestas y no veían llegar la hora de partir.-
Muy intrigado por el ramo que no se marchitaba, Carlos decidió esconderse entre las plantas durante la noche y así espiar sin ser visto lo que pasaba; así lo hizo, esperó muchas horas sin que nada pasara, no se sentía ningún ruido, no se percibía ningún movimiento; por fin a la madrugada, al comenzar a salir el sol, vió una figura que se acercaba agachada y caminando en puntas de pié a la mesa del ramo, la extraña figura sacó de un canasto que traía un ramo igual al que estaba en la mesa, con mucho cuidado retiró el que estaba en el florero y en su lugar colocó el qué había traído, era un ramo nuevo de flores frescas recién cortadas; como estaba bastante oscuro y la persona que se había acercado daba la espalda a Carlos, este no sabía de quien se trataba, terminada la operación del cambio de ramo el misterioso personaje se fue caminando con mucho cuidado por
un caminito que se internaba en la selva, Carlos lo siguió sin hacer ningún ruido, con gran
sorpresa vio que se dirigía a la carpa de Josefo, entró en ella y Carlos dio un gran salto y lo tomó de sorpresa sujetándolo del ancho cinturón que llevaba puesto el desconocido personaje, cuando se dio vuelta ¡Gran sorpresa! ¡Era Josefo! Carlos muy enojado le pidió explicaciones por su extraña conducta.
¿Qué había sucedido? Explicó Josefo que había calculado mal la cantidad de comida que había preparado, muchísima más que la necesaria, temiendo que se enojaran con él por este error, pensó como hacer para que la fiesta durara más de lo previsto y así comerían todos los manjares que había preparado, así fue que se le ocurrió lo del ramo y todas las noches cambiaba el ramo que comenzaba a marchitarse por otro muy fresco que preparaba por las tardecitas; este era el último ya que la comida preparada ya estaba por terminarse.-
Carlos no se enojó mucho y riéndose de la ocurrencia de Josefo, lo disculpó de muy buena gana y se dispuso a disfrutar la última noche de la fiesta del casamiento de Akena y Okebombo.-
Avisó a los músicos que esa era la última noche, estos muy contentos prepararon un repertorio con la música que más gustaba en la selva, lo invitados sabiendo que al día siguiente partirían a sus hogares disfrutaron con muchas ganas el final del festejo, fue una noche muy, muy divertida, se bailó hasta bien entrada la mañana y antes de la partida de los invitados y a modo de despedida Josefo había asado un elefante entero y convidaba a cada invitado con un gran trozo de asado para que llevaran en el viaje de regreso.
Continuara