La Historia de Carlos - Parte 6
En cambio Carlos y Josefo irían montados en cebras que serían adornadas haciendo
juego con los elefantes. Contrataron una orquesta para animar la fiesta, el conjunto musical de Tachi-Tachín que tenía muchos instrumentos, una batería con tambores de troncos de teka ahuecados, ukeleles de bambú, violines de caparazón de tortuga y un gran piano, único en la selva, que había sido construido con teclas de dientes de cocodrilo y lo más importante, traía al famoso cantante Juan el Africano, que todos querían oír.
Todo estaba listo, esperaban que Akenacom llegara a tiempo para el casamiento de su hija, pero no había ninguna noticia de ella y no podían comunicarse con la
isla; creyendo que Akenacom se había olvidado de ellos decidieron continuar con los preparativos y realizar el casamiento sin ella.
En tanto Akenacom en la isla de los Pokolastre estaba
muy ocupada atendiendo a su padre enfermo y con los problemas del gobierno de la isla, pensaba siempre en Carlos y su hija Akena pero nada podía hacer ya que no llegaba ningún barco a la isla y no tenía otra forma de comunicación con Africa, pensaba que Akena todavía no se casaría con Okebombo y le haría caso a ella, que ya había elegido un Príncipe de la vecina isla de los indios Muchaguata para que se casara con Akena.
En una reunión Carlos, Akena, Okebombo y Josefo, decidieron terminar los preparativos y realizar el casamiento sin esperar más a Akenacom. Mientras tanto, a la isla de los Pokolastre había llegado un pequeño avión, que por desperfectos en su motor aterrizó en la isla para repararlo, Akenacom los ayudó, los atendió muy bien en la isla y luego cuando el avión estuvo arreglado les pidió que la llevaran hasta la costa Africana.
Salieron muy temprano por la mañana y al mediodía aterrizaron en el aeropuerto de Nairobi;
Josefo que estaba haciendo compras para el casamiento lo vio aterrizar y se acercó al aeropuerto para ver quién llegaba; pensó que podía ser algún invitado a la boda, con gran sorpresa y preocupación vio que del pequeño avión descendía ¡Akenacom!muy preocupado y temiendo grandes dificultades para sus amigos pensó un plan para impedir la intervención de Akenacom; montó en su cebra más ligera y a todo galope se dirigió al río Sambezi en cuyo margen vive la gran tribu de los Wasili de los que era muy amigo, no bien llegó explicó el problema al Jefe y éste encontró enseguida la solución; mandó a buscar al mago negro de la tribu de los Achicamucho, el poderoso Bobongo que vino rápido con todos los elementos de su magia listos para ser usados; juntos se dirigieron enseguida de regreso al aeropuerto de Nairobi. Se acercaron con mucha cautela y vieron que Akenacom estaba cargando su equipaje en tres elefantes que había alquilado; Josefo, respondiendo al plan que habían trazado con Bobongo se acercó a ella, la saludó y se ofreció a acompañarla hasta la cabaña de Carlos; Josefo y Akena se pusieron en marcha de inmediato; Josefo montado en su cebra iba adelante marcando el camino, viajaron una media hora por un camino ancho pero luego por indicación de Josefo tomaron un sendero muy angosto que se habría paso a duras penas entre altísimos árboles; Bobongo se había subido a uno de ellos y muy bien escondido entre las grandes hojas esperaba el paso de los viajeros, cuando estos llegaron hizo una seña que consistía en imitar tres veces el canto del Urogallo, Josefo al sentir la señal detuvo la marcha de tal manera que el elefante que llevaba a Akenacom quedó parado justo debajo del poderoso Bobongo, este arrojó sobre ella una gran lluvia de polvos mágicos, estos surtieron efecto en el instante y Akenacom comenzó a achicarse inmediatamente hasta quedar reducida al tamaño de un canario.
Continuara