Primera carta a Timoteo
I Timoteo presenta a Dios nuestro Salvador (1:1), y a Jesucristo el único mediador entre Dios
y los hombres (2:5). El instrumento que usa Cristo es
la Iglesia del Dios vivo, columna y baluarte de la
verdad (3:15). Esta Iglesia tiene personas con defectos, y Pablo encarga a Timoteo en Éfeso para que guarde la tradición, el depósito de la fe que le ha entregado (6:20), defendiendo la doctrina cristiana tal como lo había hecho el mismo Pablo, que llegó hasta excomulgar, hasta entregar a Satanás, a dos falsos maestros, a Himeneo y Alejandro, para que aprendan a no decir blasfemias (1:20).
Epístolas Pastorales:
Las dos cartas a Timoteo y la de Tito se llaman epístolas pastorales, porque fueron dirigidas a pastores, y las tres dan instrucciones explícitas para el pastoreo de las ovejas en la iglesias de Efeso y Creta.
Son tres perlas preciosas, porque destacan el hecho de que la Iglesia en la tierra está compuesta por personas humanas: Unas tienen el deber de dirigir, enseñar, y velar por el depósito de la verdad, y otras tienen el deber de obedecer y aprender. Todos tenemos defectos, y todos tenemos que vivir la vida del amor, fundamentada en la fe en Cristo.
De Romanos a Teslonicenses, la Iglesia era el Cuerpo Místico de Cristo, aquí es una familia humana. Es la columna que mantiene el templo de la verdad divina en la tierra (3:15), o lo que es lo mismo, la depositaria infalible del Evangelio (Mt. 18:18; 16:19).
I Timoteo tiene 6 capítulos: San Pablo le encomienda a Timoteo esto:
1- Velar por el depósito de la verdad y fe recibidas (Cap. 1).
2- Dirigir la vida de oración (Cap. 2).
3- Nombrar la jerarquía, con las cualidades que debe tener (Cap. 3).
4- Cómo combatir a los herejes (Cap. 4).
5- Cómo tratar a los distintos miembros de la Iglesia (Cap. 5).
6- Pelear la batalla de la fe (Cap. 6).