La Primera Carta de San Pedro presenta a Jesucristo como la preciosa piedra angular de nuestra fe y de su única Iglesia (2:4-6). Es
la carta de la esperanza, escrita después de la muerte de San Pablo, a los cristianos que estaban sufriendo calumnias, persecuciones, ruina material y social… justo antes de la gran persecución de Nerón, ¡el león rugiente! Fue la carta de los mártires cristianos, y sigue siendo la carta consolatoria de los que sufren y de la Iglesia perseguida de todos los siglos.
San Pedro es el Apóstol de la esperanza. Jesús le dio las llaves del Reino de los Cielos en Mt.16:19, y basa esta viva esperanza en la preciosa herencia incorruptible que nos está reservada en los cielos, una herencia que no puede destruirse, ni mancharse, ni marchitarse, ¡gloria al Señor! (1:4). En toda la carta se respira esta peregrinación hacia el Cielo (4:11).
También es el Apóstol de la Fe, cumpliendo el encargo que le dio Jesucristo en Lc. 22:32, y por eso la finalidad de la carta es exhortar a los cristianos a ser fieles a su fe, tal como lo había hecho de palabra, como nos describen los Hechos, relatándonos siete largos sermones de Pedro, que siempre hablaba en nombre de todos los demás apóstoles allí presentes.
San Pedro
es sobre todo el Pastor: Cuando el Señor se fue a los Cielos, nos dejó en la tierra un Pastor, en Juan 21:15-17, nombró a Pedro ¡y sólo a Pedro! en frente de los demás apóstoles, como el pastor de sus corderos, de sus ovejas, y de sus ovejas: De los creyentes, de los sacerdotes y de los obispos… y esta carta es una forma de cumplir su misión de pastorear a la Iglesia.
Habla de los enemigos e fuera de la Iglesia, de la persecución de Nerón, del incendio... alegraos de esa prueba! (4:12-14)
ESQUEMA DE LA CARTA
1. La gloriosa salvación. Privilegios de ser cristiano (Cap. 1).
2. La maravillosa vida del cristiano en el edificio vivo de Cristo (Cap. 2)
3. Posición y deberes del cristiano (2:11-17; 3:1-13; 4:7-11)
4. La gloria del sufrimiento (Caps. 3 y 4)
5. Velad contra el diablo (5)