• Registro
  • ‎¿Qué es Shvoong?‎
  • Iniciar sesión
    Iniciar sesión
    Recordar mi nombre de usuario ¿Olvidó su contraseña?

Síntesis y críticas breves

.

Shvoong Principal>Arte Y Humanidades>Epistemiología y Ciencias Sociales

.

Epistemiología y Ciencias Sociales

por : Pepague    

Autor : Théodor Adorno
iEn el presente trabajo, el eminente sociólogo, Théodor Adorno, hace desde la Sociología,un análisis profundo y detallado,del
papel que ocupa la sociedad en la vida humana, el rol del ser humano en ella y el desarrollo de la juventud y de su rol protagónico en la sociedad moderna.
Para Théodor Adorno, el concepto de sociedad muestra de una manera ejemplar en qué escasa medida y de que pobre manera los conceptos, como pretende el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, pueden definirse verbalmente, cuando afirma que «en ellos se sintetiza semióticamente todo un proceso».
La sociedad es en su caso muy especial, esencialmente eso, es decir: un proceso; pero sobre ella dicen mucho más las leyes de su evolución que cualquier invariante previa. El concepto de sociedad no es en absoluto un concepto clasificatorio, no es la abstracción suprema de la sociología, que incluiría en sí misma todas las demás formaciones sociales. Pues si la sociedad no puede obtenerse por abstracción a partir de hechos particulares ni aprehenderse como un factum, no hay factum social que no esté determinado por la sociedad. Puesto que el concepto de sociedad no puede definirse conforme la lógica corriente ni demostrarse «deíctica mente», mientras que los fenómenos sociales reclaman imperiosamente su concepto, su órgano esencial es: la teoría.
Enfatizando de manera fehaciente, que sólo a una detallada teoría de la sociedad le seria posible decir qué es la sociedad, siempre y cuando fuese una teoría de la sociedad donde en cambio de preocuparse por los imponentes modelos, se despreocuparía de los mismos para apelar a la misteriosa mediación; asegurando que en esta medida, la reflexión sobre la sociedad comienza allí donde acaba la comprensibilidad.
Últimamente se emplea con profusión el concepto de «rol» como un concepto sociológico clave, como una categoría que haría inteligible la acción social. Los roles son propios de una estructura social que adiestra a los hombres para que persigan únicamente su autoconservación y, al mismo tiempo, que los adiestra para ello, les niega la conservación en sí misma al negarles la autoconservación de su yo. Desde el punto de vista social, esta divergencia expresa el más absoluto antagonismo.La teoría de la sociedad debería trascender las evidencias inmediatas en busca del conocimiento de su fundamento crítico en la sociedad y preguntarse por qué los hombres siguen desempeñando un rol. Si la ciencia social se sirve de este tipo de conceptos pero rehuye la teoría, de la que éstos son parte esencial, se pone al servicio de la ideología. El concepto de rol, incorporado sin previo análisis desde la fachada social, coadyuva a perpetuar el abuso del concepto mismo de rol.
Contrariamente a lo que vulgarmente se supone, quienes se forjan menos ilusiones, los que son menos «idealistas», son los individuos pertenecientes a la clase baja. Los trabajadores siguen considerando que la sociedad está dividida en un arriba y un abajo. Este estado de cosas halla su expresión y su ideología en el concepto de adaptación, concepto característico del darvinismo social, transferido desde la biología a las llamadas ciencias del hombre y empleado en ellas normativamente. Pero este control refuerza necesariamente las tendencias más totalitarias del orden social, la adaptación política a la socialización total. Si el concepto de lo humano que es lo que en definitiva importa, se ha convertido en la ideología que encubre el hecho de que los hombres son sólo apéndices de la maquinaria social, podría decirse sin miedo a exagerar que, en la situación actual, son literalmente los hombres mismos, en su ser así y no de otro modo, la ideología que, pese a su manifiesta absurdez, se dispone a eternizar la vida falsa.
El concepto y la teoría de la sociedad sólo son legítimos si no se dejan seducir por ninguna de las dos cosas, si perseveran negativamente en la posibilidad que les anima: expresar que la posibilidad corre el riesgo de ser asfixiada. Sería entonces responsabilidad de la política, el comportamiento que aguzaría la vista para las necesidades del momento: la búsqueda de «seguridad en la acción» sería la «necesidad fundamental» de la juventud actual, una necesidad «fundada social y antropológicamente».
Habría que admitir esta falta absoluta de rasgos sociológicos distintivos del comportamiento de la juventud frente al del adulto, a menos que se quisiera admitir el elevado grado de adaptación a la realidad social objetiva como característica específica de la juventud: los conceptos «juventud adulta», «juventud adaptada» y «juventud escéptica» serían sinónimos además.
En su Manual de ciencias sociales, parte A II, Págs. 1-3(Berlín y Munich, 1955), Ernst Lichtenstein presenta las líneas maestras de una sociología de la juventud donde nos muestra detalladamente que en correspondencia con ello, asistiríamos a una transformación del status social de la juventud. El mundo del trabajo y el tiempo libre se disocian.
El mundo de los jóvenes se caracterizaría por ser un mundo inundado por estímulos y por la tendencia a compensar mediante satisfacciones vicarias los estados desagradables, las diversas renuncias a los impulsos, a las que un orden social de fuerza desmedida somete a la juventud. Un estudio sobre el problema de la autoridad (Helsinki, 1954). La dinámica psíquica de los jóvenes tampoco habría «progresado» tanto como pretende la opinión dominante, pues para la juventud alemana en la actualidad, y aunque nos parezca poco creíble, o nos retrotraiga a esferas de siglos anteriores, la educación y castigo son términos sinónimos.
Publicado el: noviembre 18, 2006
Puntúe esta sinopsis : 1 2 3 4 5

Bookmark & share this post

.