VARGAS LLOSA, Mario. La fiesta del Chivo. Editorial Alfaguara. Madrid. p518. La Fiesta de Trujillo. Por Kelder Toti La Fiesta del Chivo, es una novela de Mario Vargas Llosa, donde se narra la tragedia de la República Dominicana, bajo la férrea dictadura de Leonidas Trujillo, los desmanes del autoritarismo, el servilismo de los dominicanos, la fornicadera continua de las criollas y mulatas por sus hermanos y Chapita; la obsesión criminal de Johnny Abbes hacia los
opositores; la semblanza de su familia y esposa; el desfloramiento de Urania Cabral por el Chivo y la deshonestidad de su padre para congraciarse con el anciano al entregársela, su asesinato por los golpistas y las represalias de los trujillistas; y las maquinaciones de Joaquín Balaguer, para despojar del poder a los Trujillo. Desarrolla el género del Dictador Caribeño, muy popular en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, justificando la intervención de los norteamericanos, que desmontarán al Trujillismo sin Trujillo, se le olvidó a Varga Llosa, que los demócratas dominicanos convirtieron a la isla en el burdel del Caribe, entregada a la política Americana. Él omitió el progreso y riqueza alcanzado en aquel tiempo, que no ha sido igualado todavía, haciéndose el cegato ante la cantidad de dominicanas que tienen que vender su cuerpos en la puerta del Sol, que El Chivo se llevara a las criollitas a la cama, es algo diabólico, pero convertir al país entero en un prostíbulo, parece que no lo es. El trabaja el relato con maestría, describiendo la atribula Ciudad Trujillo, previo al asesinato del Chivo, utiliza la caja china, ya que cuenta varias historias que se van encontrar en un punto determinado, el trauma de Urania Cabral, que va ser dada a Leonidas, y lo que va a ser su vida posteriormente. La de Chapita atribulado por las maniobras de la Iglesia y de la CIA, utilizando como marionetas a los opositores. La familia de Trujillo que disfrutará el poder, y posteriormente se doblegará ante Balaguer, y la del maquiavélico poeta, el "vencedor" eterno de las elecciones dominicanas. Otra de las técnicas que utiliza Vargas Llosa es trabajar los signos de puntuación, y las metáforas, que aligeran la lectura, facilitando la interpretación del texto, azuzando al
lector con rasgos íntimos que lo describan, y lo hagan creíble, reforzando las descripciones de los crímenes de Trujillo y de su claque, pintando una realidad blanco y negro, que obligue al lector a tomar partido, de ahí el impacto de las torturas que somete "el sádico" Johnny Abbes a los opositores, dejando de lado, que en su tiempo Trujillo era más popular de lo que hoy es. Con diálogos concisos y directos, no escapa ningún personaje de su pluma. Y refresca el discurso usando rupturas del tiempo en forma circular, para que el lector, esté obligado a imbuirse en la lectura, y a no escapar de ella. El narrador se ubica a veces en tercera persona omnisciente y en otras, en primera persona testigo, reculando según la intención tenga el capitulo, o para darle mayor vistosidad, no por ello se puede subestimar esta obra, ya que es admirable la minuciosidad histórica utilizada o recreando otras como la continencia del Dictador, basada en conversaciones con los protagonistas, recortes de periódicos y biografías: convierte una anécdota en un excelente libro de historia, aunque su intención original no sea esa. No quiso tomar en cuenta, que el afable Doctor, afianzó en compañía de los criollos, un régimen corrupto y asesino, que mataba a los intelectuales y periodistas, en nombre de la Democracia, quizás las bajezas que sometía Chapita al pueblo, al menos lo hacia por la Grandeza de la República Dominicana, seria bueno preguntarse por la ética, a la que ha llegado la isla, y en nombre de que lo hacen, que no sea la subsistencia diaria. Así no es extraño que muerto Trujillo, esta volviera al poder, y comenzara una lucha intestina entre Trujillistas y Antitrujillista, que legitimó la ocupación gringa. Su relato va apuntalar la reacción que asaltará el poder, y que lo detenta actualmente, después de todo la historia la escriben los vencedores, sin poder refutar sus falsedades. Es común que las humillaciones que somete los Dictadores a la Elite Blanca, es para probar su lealtad e identificar a los posibles traidores, ya que ella se juega entre la adulación y la traición, buscando cualquier excusa para volver al poder, siendo un núcleo volátil en la política Latinoamericana, de ahí que todo intento de llegar de asentar un régimen que mantenga la dignidad de estos pueblos tiene que venir de Dictadores blancos extremadamente eficiente, no solo en acabar con los opositores sino también en darle bienestar y riqueza a los pueblos, el ejemplo de Fidel Castro o Augusto Pinochet, es aunque parezca mentira, es una dura realidad. La majestad de su gobierno, obras y errores, permiten recordarnos con nostalgia su era, que se puede apreciar hasta en las alcantarillas de Santo Domingo. Viva Trujillo, larga vida al Benefactor de la patria.
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