Este clásico, basado en la novela de Margaret Mitchell, es una producción de David O. Selznick y fue ganadora de un premio
Pulitzer, así como de diez Óscars, entre ellos el de la mejor película en 1939.
Esta película, de unos 211 minutos aproximadamente, representa los siguientes actores en los papeles principales: a Vivien Leigh como Escarlata, Clark Gable como Rhett, Leslie Howard como Ashley y Olivia de Havilland como Melania.
Escarlata es una joven, bella y soñadora, rodeada por varios pretendientes, que vive en Atlanta en casa de sus padres cuando, de repente estalla la
guerra civil entre los estados del norte contra los estados del sur. Además, tiene que observar como Ashley, su vecino y el único hombre al que ella ama, se casa con Melania.
La guerra trae el hambre y la miseria para muchos, incluso Escarlata y su familia se ve obligada a luchar por sobrevivir. Después de la muerte de sus padres, Escarlata pronuncia un juramento de nunca más volver a pasar hambre en su vida, convirtiéndose en una trabajadora y luchadora, hasta llegar a ser inmensamente rica para su época. Escarlata se casa tres veces, los primeros dos maridos se mueren, y con su tercer marido, Rhett, llega a tener una hija, la cual se muere jovencita tras un accidente con su caballo. Este último matrimonio fracasa y Rhett, su último marido, se separa de Escarlata tras la muerte de Melania.
Escarlata, a pesar de trabajar y luchar toda su vida, persigue un único fin: obtener el amor de Ashley. Mientras vivía con todos los lujos en su último matrimonio, no gozaba de muy buena reputación entre la alta sociedad, tenía muchos enemigos y
personas cercanas a ella la odiaban.
En este clásico, Escarlata representa un personaje que conoce las dos caras de la vida: absoluta pobreza, pasar hambre, y riqueza en abundancia. Conoce tiempos de paz y de guerra. Una persona egoísta, fría y calculadora incapaz de mostrar sus sentimientos.
Pasar necesidades puede ser una de las mejores escuelas en la vida, si sabemos aprender de ella, pero llegar a alcanzar grandes riquezas y una alta posición social no siempre nos convierte en mejores personas.
A pesar de que esta novela se escribió ya hace muchos años, aún hoy, y hoy más que nunca, hay personas que se pueden identificar con este personaje llamado Escarlata, luchando por alcanzar una vida mejor para nosotros y para nuestros hijos. Pero nunca debemos olvidar lo que una vez fuimos y que en la vida hay aspectos más importantes que todas las riquezas del mundo.
En resumen, es un clásico que da mucho para reflexionar.