Deseando estimular el progreso de su pequeño hijo en el piano, una madre lo llevo a presenciar un
concierto de Paderewski.
Después de sentarse, la madre vio en la platea a su amiga y fue hacia ella para saludarla.
Aprovechando la oportunidad el pequeño niño se levanto, comenzó a explorar las maravillas del teatro, y en un momento, se encontró frente a una puerta que tenia el siguiente cartel: “Prohibida la entrada”.
Cuando las luces bajaron y el
concierto estaba a punto de comenzar, la madre regreso a su lugar y descubrió que su hijo no estaba allí. De repente las cortinas se abrieron y las luces cayeron sobre un impresionante piano Steinway. Horrorizada la madre vio como su hijo, inocentemente sentado frente al teclado, tocaba las notas de Mambru se fue a la guerra. En aquel momento apareció el gran
maestro al escenario y se dirigió rápidamente al oído del niño: -No pares, sigue tocando. Entonces Ignacy Paderewski extendió su mano izquierda y comenzó a llenar la melodía. Luego puso su mano derecha alrededor del niño y completo el bello arreglo. Juntos, el viejo maestro y el joven aprendiz, transformaron una situación embarazosa en una oportunidad creativa. El publico quedo perplejo.
La próxima vez que te decidas a realizar grandes cosas, escucha atentamente. Puedes oír la voz del maestro Jesús susurrando a tu oído: -No pares, sigue tocando. Siente sus brazos amorosos a tu alrededor. Siente que sus fuertes manos están tocando el concierto de tu vida. Que maravilloso es saberlo.
Extraido de la agenda 2006 Fragancias de mujer.