-¿Que es el
espacio exterior? – Le pregunte una tarde a mi padrino, refiriéndome claro esta, al cosmos.
- ¡Uf
¡, el
espacio jorge, es un vació muy grande, lleno de oscuridad-. me dijo.
Ciertamente , eso era lo que a mi también mas me parecía... pero no. Resulta que mi padrino- veterinario de carrera y de notable inteligencia-. No sabia en aquella ocasión lo que decía, ni tampoco muy bien, de lo que hablaba o; si lo sabia, no puso empeño en explicarse, ni en sacarme a mi, de aquella profunda duda. Afortunadamente no tardaría en dar
respuesta a aquella intranscendente cuestión, que resolvería justo año y medio después, al ingresar en la asociación astronómica de Sabadell. En aquella agrupación y, con la seguridad de escucharlo de boca de un verdadero astrónomo, pude escuchar por primera vez, si bien comprenderlo me llevo mas tiempo, tenia 12 años, que el espacio no esta del todo vació de materia, además de estar lleno, cubierto, de Mareas De luz.
Quizá, la dificultad que entrañaba para un lego en ciencias del espacio dar una respuesta correcta, y a la vez, comprensible para un niño, a aquella -en apariencia- ridícula pregunta, era lo que la había dejado durante tantos años sin respuesta. De todo ello deduje, con el tiempo claro esta, que para encontrar respuestas acertadas, en cualquier ámbito, sea trascendente o no de la vida, no bastaba solo con formular bien las preguntas, sino que había que hacérselas a la persona correcta. Pero Además, durante los años que permanecí en la asociación aprendí muchas otras cosas que, bien aplicadas, me han llegado a ser útiles en la vida. Una de ellas, quizá la mas importante fue, comprender que no vasta con querer para ver, del mismo modo que no es necesario estar ciego para no ver la luz; vasta con que esta – la luz - no encuentre nada, un lugar, algo de materia donde reflejarse o, mejor y dicho de un modo mas humano, un lugar donde poder apoyarse, reflejarse para que una persona la vea. Aun así, cuando esa luz perdida del espacio llega hasta nuestra tierra, tristemente la mayoría, en el mejor de los casos no la advierte, y si casualmente lo hacen, la ignoran, despreciando así, las posibilidades que esta pudiera ofrecer, Y todo terminaría aquí, de no ser, por que esta misma actitud de indiferencia, a veces de desprecio, es la que adoptan muchas personas con algunos de sus semejantes, menos favorecidos y marginados por la sociedad. Personas atrapadas muchas veces en la oscuridad, que vagan en el con una triste luz, una luz cada vez mas devil a la que todos le giran la vista, y mucho menos quieren escuchar,