De las actividades delictivas de los últimos años, ninguna ha sido tan
perseguida como el narcotráfico, y probablemente
ninguna ha tenido
tanta influencia en México. Esta forma de crimen organizado, como lo
llama el Estado, lejos de ser erradicada ha resistido el “combate” que
se le da y se ha integrado a la sociedad hasta formar parte importante
de ella en diferentes frentes: la economía, la política y la cultura.
Es el último aspecto el que nos interesa: el narcotráfico, a diferencia
de otros delitos, se ha convertido en un poder real poseedor de una
cultura diferente e identificable, la cual engloba rasgos que podrían
considerarse propios de una
contracultura, como lo son: la creación de
espacios económicos y sociales alternativos, comportamientos de
convivencia social emergentes y usos y costumbres que la diferencian,
desde la manera de vestir y hablar hasta la cosmovisión.
La proliferación de los narcocorridos, es al mismo tiempo síntoma y vehículo de este “contagio” social de la narcocultura.
*Tomaremos como contracultura a una serie de movimientos y expresiones
culturales que rebasan, se marginan, enfrentan o trascienden la cultura
constitucional. La contracultura se convierte en un cuerpo de ideas y
señas de
identidad, que contiene modos de ser, de vestir y, en general,
una mentalidad diferente.
Por cultura institucional entenderemos a la cultura dominante, aceptada
por la sociedad y representada especialmente por los medios masivos de
comunicación.
Los elementos de la contracultura, por lo tanto, ponen en peligro la
tranquilidad, los valores conservadores y los prejuicios tradicionales
del habitante “respetable” de la sociedad. Y es en esta característica
en la que reside la esencia de los movimientos contraculturales.
* El corrido es un género musical popular que contiene características de nuestra identidad nacional.
En este contexto, el narcocorrido tal vez tenga en sí algo de
subversivo, en tanto que toma una forma tradicional mexicana, que es
considerada como parte importante de la identidad nacional para tratar
temas que a los políticos les cuesta trabajo aceptar que en México son
una realidad.
* Si vamos un poco más allá de los discursos en los que se pide al
gobierno un poco más de control sobre su población para acabar
con el problema del narcotráfico, ya sea mediante la represión popular
o la implementación de programas antidrogas que podrían equipararse a
un tratamiento psicológico a la sociedad, podríamos llegar a la
conclusión de que el poder que ostentan los narcotraficantes en la
actualidad es signo no sólo del deterioro del sistema judicial
mexicano, sino del grado de descomposición social que existe en el país.
Recordemos que una contracultura surge cuando el desfase entre la
realidad y el discurso oficial se hace demasiado grande como para
seguir confiando en las promesas, metas y valores de la cultura
oficial, y una de sus consecuencias es el hacer evidentes las carencias
y el grado de enfermedad de la sociedad en la que se desarrolla.
Pensemos entonces que el narcocorrido surge y toma fuerza, a la par del
narcotráfico, en una sociedad en la que los miembros de las clases
bajas tienen muy pocas o nulas posibilidades de crecimiento económico;
en una sociedad en la que, a pesar de la migración y los enormes
índices de desempleo y subempleo, el presidente anuncia en sus
discursos que la economía avanza; en una sociedad en la que quienes
controlan el tráfico de drogas controlan regiones enteras del país, a
pesar de los vistosos y publicitados operativos de las autoridades.
Ante estas condiciones, el narcotráfico aparece para muchas personas
como una alternativa viable de crecimiento económico, y para muchas
otras, como una actividad que está, por lo menos, justificada.
*Los narcos se identifican por pertenecer a grupos lumpen y populares
que están al margen de la sociedad oficialmente reconocida, es decir,elcampesinado condenado a la marginación y a la pobreza. Además su
cultura abarca a comunidades enteras sin importar la edad de los
individuos.
Parte fundamental de la narcocultura reside en los binomios
riqueza-pobreza, y valor-riesgo. El primero ya ha sido analizado, el
segundo es base de la cosmovisión del narcotraficante y de muchos de
sus valores:
* La PRUDENCIA es vital en un negocio en el que se arriesga la vida.
* La LEALTAD es igualmente fundamental para el negocio.
* La cercanía con la muerte genera una cosmovisión
particular, que incita a DISFRUTAR de la vida y a enfrentarse al
peligro con VALENTÍA.
Estos son, aunque no todos, algunos de los más importantes valores presentes en la narcocultura.
Los signos de identidad van desde la forma de hablar (eufemismos para
referirse a las drogas, etc) hasta la vestimenta (sombreros y botas al
estilo norteño, grandes y adornadas hebillas) y parafernalia (joyas que
ostentan su riqueza y con frecuencia representan armas o drogas,
camionetas capaces de transportar grandes cantidades de armas o
drogas,y las mismas armas -muy frecuentemente AK-47 o 'cuernos de
chivo' como son llamadas).