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Dentro de la estructura especial del poema épico, conviene destacar un elemento que contribuye poderosamente a la grandeza
de la acción; la intervención de lo maravilloso, político o máquina épica, del latín “machina” es decir artificio ingenioso, invención, que a su vez comprende dos aspectos como son: la Divinidad y los mitos,
La Divinidad, se llama así a la concurrencia de sucesos extraordinarios, de empresas inverosímiles con hechos ritualmente imposibles, producto de la fantasía colectiva, sobre todo en la llamada edad heroica de algunos pueblos, donde los mitos se constituyen en efecto, como situaciones reales fantásticas y legendarias, motivadas y desarrolladas por la imaginación popular y conservadas a través de sucesivas generaciones, singular ejemplo es la mitología griega, fuente inagotable de bellísimas leyendas, donde motivados por la necesidad estética ha sido inspiración para poetas de todos los tiempos y de todas las naciones.
Como ejemplo clásico podemos citar La Ilíada de Homero, en ella encontramos esos dos aspectos mencionados de lo maravilloso o máquina: los Dioses y semi dioses de la religión politeísta, Helena interviene en la lucha de los pueblos y se identifica con la pasión de los hombres, torciendo el curso de los acontecimientos; y por otra parte, como fondo sustancial de esa epopeya Homérica, resaltan en todos los cantos de la Ilíada los portentosos mitos y leyendas de la antigüedad. A la fértil imaginación de Homero, se debe mucho de la particularidad en la mitología helénica, por eso se le ha llamado como el primer teólogo de Grecia, de allí que el primer caudal informativo para conocer la Grecia primitiva, es sin dudas Homero.
La intervención de la divinidad en la acción épica, ha sido históricamente considerada presente en tres aspectos: el politeísmo, cristianismo y el racionalismo. Maravilloso politeísmo comprende la intervención de infinidad de Dioses y semidioses en las antiguas religiones de Oriente y Grecia, el Romayana y el Mahabarata reflejan como ejemplo el panteísmo de la religión Hindú; al igual que en la Ilíada y la Odisea de Homero, la Eneida de Virgilio, donde sin sudas hacen figurar los Dioses del paganismo. Maravilla Cristiana, con esta filosofía lógicamente desaparece en la máquina épica el politeísmo grecolatino. Dante, en su “Divina Comedia” inicia el empleo de la teología católica, que es precisamente el elemento esencial, envuelto en una acción alegórica y simbólica de esa verdadera epopeya cristiana medieval, allí interviene “Dios” los ángeles y santos del cristianismo como símbolos de fe.
Maravilla filosófica, dentro del racionalismo de la máquina épica, propia en algunos poemas modernos, en lugar de esas deidades divinas, paganas o cristianas, se hace figurar en la acción épica, entidades y conceptos abstractos, personificados en seres metafísicos fabulosos, pero esa máquina filosófica, fría, una simple abstracción de la mente racionalista, sin calor o sabor a tradiciones, ni cercana a la compresión popular, resulta en un artificialismo que en poco, o nada aumenta la grandeza de la acción y mucho menos el interés o la belleza del poema épico. Eduardo.alvarez@periodistas.com
Publicado el: octubre 06, 2009
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