Sigue siendo triste ver a los chicos de las calles, pelear día a día por un mendrugo de pan. Ayer he visto nuevamente, pues
se van renovando, cuatro chiquitos que iban de 5 a 6 años, no más, todos muy mal entrazados, sucios y hambrientos pidiendo por los cafés y restaurantes céntricos de Mendoza. Siguen estando y cuando viene la primavera-verano, pululan de a cientos por nuestras calles. ¿ Y el gobierno que hace?, pues lo que puede y muchas veces lo hace mal, o ignora el problema en cuestión. No se nota un trabajo serio desde el Ministerio que se ocupa de lo social, falta de todo, aptitud, financiamiento y predisposición. ¿Porque los padres no protegen a sus hijos?, justamente es que no tienen padres, porque no se es padre solo por engendrarlo, se debe cuidarlo protegerlo, guiarlo, pero para eso se debe tener conciencia y parece que no la hay. Sabemos que cada cuál cría los hijos de la manera que puede, por lo menos en él mundo occidental, ya los orientales tienen otra cultura. Talvez alguna vez haya un programa de Estado para implementarlo sin importar quien sea el gobernante de turno, dado que la transitoriedad de su mandato, no le permite profundizar sobre el problema en cuestión. Mi anhelo no pasa por la utopía, porque mejorar las condiciones de esos pequeños angelitos, requiere voluntad y una buena planificación de aquí a varias décadas e ir adaptándolas a los tiempos permanentemente y justamente cada gobierno de turno, debe ser generoso con las partidas de dinero que debe destinar en el presupuesto anual a todo el área social. Deben hacerlo y de inmediato comenzar a ocuparse del tema en cuestión. No alcanza con prometer, porque mejor que decir es hacer, sostenía el Presidente Juan Perón.