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La ninfomanía es un término que se ha venido manteniendo en constante análisis y critica por los profesionales especializados
en esta área de la salud, expertos sexólogos han llegado a la conclusión de que la hipersexualidad o adicción al sexo está más claramente definido por un deseo incontrolado de mantener cierto comportamiento sexual lo suficientemente alto como para ser considerado clínicamente significativo, tener una necesidad incontrolable por cualquier tipo de actividad sexual, desde la relación con otra persona, la masturbación compulsiva o la búsqueda de satisfacción a través de la pornografía. La hipersexualidad está caracterizada por una frecuente estimulación genital, una vez alcanzado el orgasmo, este puede no resultar suficiente para compensar la satisfacción emocional en el individuo y con ello generar cuadros acompañados con sentimientos de culpa o malestar a largo plazo, se piensa que esta falta de compensación es la que alienta a la búsqueda de una mayor frecuencia en la estimulación sexual, la cual va acompañada con síntomas psicológicos y neurológicos adicionales.
El antiguo concepto de ninfomanía (Excesivo furor vaginal) ha sido sustituido por el de “hipersexualidad” hasta hace poco era considerada como un desorden psicológico exclusivamente femenino, caracterizado por una lívido muy activa y la obsesión por el sexo, pero tal sintomatología también se manifiesta en el hombre y era definido como “satiriasis” actualmente ambos términos, ya no aparecen como desordenes específicos en la conducta sexual. El umbral para lo que podría considerarse hipersexualidad está sujeto al debate y a la crítica, la sexología moderna se pregunta si pueda existir un límite para determinar el diagnostico en el deseo sexual, pues este varia considerablemente entre una persona y otra por factores multifacéticos; lo que una persona puede considerar un deseo normal, en otros llega a ser estimado excesivo, o bajo. El consenso entre los especialistas es considerar que la hipersexualidad sobre pasa los niveles normales, cuando afecta el comportamiento e impide el normal desenvolvimiento social, generando problemas a nivel laboral o familiar, sus deseos excesivos los obliga a visitar frecuentemente prostíbulos, comprar pornografía, o mantener relaciones con desconocidos haciendo que su vida gire exclusivamente alrededor del sexo.
Esta anomalía también puede expresarse en personas con desordenes bipolares, durante los periodos de manía, presentando una continua oscilación en su libido, dependiendo del estado de ánimo, algunas veces esta necesidad psicológica con excesiva actividad sexual, es mucho más alta de la reconocida por los pacientes, algunos la ven normal, o en ocasiones muy por debajo de ello. La hipersexualidad es una afección poco conocida o visible, puesto que quienes la sufren por lo general la mantienen oculta o la disimulan, sobre todo frente a las personas de su entorno social, ante quienes se muestran en ocasiones incluso como tímidos. Esta afección tiene tratamiento siempre y cuando la persona que la padece sea capaz de reconocerlo.
Para muchas mujeres es absolutamente normal tener de nuevo deseos sexuales luego de haber logrado el orgasmo con su pareja y como la mujer no tiene el periodo refractario o de espera que si tienen el hombre, entonces ellas tienden a buscar una segunda relación sexual más rápidamente que su compañero, cabe hacer notar la diferencia en la relación entre dos mujeres, pues ella manifiestan condiciones similares, el hombre necesita un periodo de recuperación que dependiendo de cada individuo puede requerir minutos, en otros casos horas debido a la actuación de la enzima 5 fosfodiesterasa, la cual provoca inhibición en la erección masculina después de la eyaculación. En cuanto a la masturbación en la mujer, se debe reconocer que esta dependerá del deseo en cada caso particular, el cual puede ser alto (Dentro de la normalidad) medio o bajo, situación que resulta imposible generalizar, pues cada mujer tiene sus propias condiciones físicas, psicológicas y socioculturales, que marcan la repuesta. (Fuente: sexología al día) Eduardo.alvarez@periodistas.com
Publicado el: septiembre 27, 2009
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