Los estudiosos del tema lo definen como el conjunto de elementos tangibles e intangibles, como la forma de ser y de estar
en el mundo, a través de él, los seres humanos se identifican, saben quienes son, quienes no son, quienes no quieren ser y como quieren que sean sus hijos.
Con el paso del tiempo se pierden los lazos tangibles, y también la memoria que ponen en contacto a las personas y los colectivos con el pasado y las generaciones precedentes. Como esto representa una pérdida, la humanidad históricamente ha reaccionado desarrollando prácticas conservacionistas.
Cuanto más rápido crece un país y más se desarrolla económicamente, más probable es que sufra deterioro el legado material e inmaterial de su historia, y mientras tanto la memoria colectiva se hace más y más necesaria, aunque ella sola no baste, necesitamos de mantener vivo todo estos rasgos característicos de nuestra historia, lo que mantiene viva nuestra cultura.
En la era de la realidad virtual y la simulación informática, los objetos de la historia cumplen su misión tradicional del mismo modo que siempre, sin embargo, la nueva visión del mundo que se genera los hace más insustituibles que nunca: son un pedazo de las obras de los seres humanos sobre la que podemos ir y volver. Para llevar a cabo esa tarea las autoridades estatales y municipales son fundamentales.