Durante los últimos treinta años, tan gradualmente que apenas nos hemos dado cuenta, en la sociedad occidental se ha venido
produciendo una especie de revolución cultural musical en la conciencia. Existe ahora toda una generación de jóvenes que ha crecido escuchando melodías de todo tipo y de todo el mundo, ello gracias a la globalización en las comunicaciones y al internet. En la búsqueda de los efectos saludables que puede generar la música sobre la conducta humana, investigadores de los Estados Unidos, sometieron a un gran número de piezas clásicas y populares bajo el análisis de computadoras diseñadas a tal fin, descubriendo por ejemplo, que la música excitante produce un incremento en los estados de ánimo, generando cambios en la ansiedad. Entre alguno de los hallazgos más interesantes fue encontrar una repetición periódica de ciertas ondas musicales a lo largo de un espacio de 30 segundos, presentes en Mozart y Bach, que las diferenciaban de las repetidas con menor frecuencia y a corto plazo, observadas por ejemplo en la música moderna o electrónica, resaltando notables efectos sobre la habilidad en los espacios temporales, de quienes las escuchaban.
Ya desde los principios de la historia humana, se pueden rastrear menciones a como la música afectaba el estado de ánimo, fueron los griegos los primeros en sistematizar el efecto que la música producía en la conducta humana, decían por ejemplo que esta podía aliviar a los deprimidos y detener a los violentos, hoy en día se utilizan técnicas como musicoterapia, las que están bajo estudio para determinar su mejor uso. Biólogos e investigadores han comprobado que las plantas reaccionan también ante las frecuencias emitidas a través de ondas musicales, aceptando unas o rechazando otras en mayor o menor medida. Un estudio realizado por el Profesor Roberto Valderrama Hernández, de la facultad de sicología en la BUAP de México, logro probar mediante su hipótesis, utilizando a 137 sujetos, 31 del sexo masculino y 106 mujeres, con edades promedio a los 20 años, en su mayoría estudiantes, para medir en qué grado les afectaba la música generándoles ansiedad, para ello utilizo el método de evaluación en rasgos de ansiedad (IDARE) de Spielberger.
Este test contiene dos escalas, pero Valderrama solo utilizo una que consta de 20 afirmaciones que requieren indicar el estado de ánimo en momentos determinados, con valores de: “nada, un poco, bastante o mucho” logrando además calibrar que tan introvertidos o extrovertidos resultaban las personas sometidas a la prueba utilizando la capa “0” del MMPI-R de Hathaway y Mckinley.
Utilizo música excitante, volúmenes altos, ritmos irregulares, rápidos y marcados, dinámicos y no predecibles, sin armonía y altos decibeles, contraponiendo movimientos clásicos como el allegro, vivo, vivace y presto, y la música actual de metal pesado o heavy metal. Se sometió a los participantes a sesiones de entre 3 y 5 minutos, con un total de prueba cercano a los 47 minutos, los resultados de la observación a los participantes mientras escuchaban los diferentes ritmos, era que se mostraban inquietos, cambiaban de posición con frecuencia, jugaban con pies y manos, lográndose comprobar que la música excitante si incrementa los estados de ansiedad, al no poder realizar ningún tipo de actividad, generando un incremento en la energía generada por el sistema nervioso simpático, con un incremento en la tensión física y sicológica, generándoles cierto grado de incomodidad o ansiedad.
En lo particular me siento feliz, cuando escucho en momentos especiales a personajes de la talla de una Sara Brightman, Andrea Bocelli, o quien considero mi ídolo la preciosa Emma Shapplin con su voz maravillosa, pero debo reconocer que escuchar en vivo a un grupo criollo, sobre todo en ambientes campestres, hacen una enorme diferencia. Lógicamente que las tendencias musicales en cada persona están sujetas a factores multifacéticos, sin embargo llama poderosamente la atención de cómo los jóvenes también sientan necesidad de identificación con sus principios socio culturales, en Venezuela por ejemplo, he podido notar a estudiantes universitarios que se inclinan por la música llanera, el joropo, las tonadas, y buscan lo folklórico con más interés que en épocas pasadas, esto se puede ver como buen augurio sobre aquellos aspectos vinculados con la identidad nacional en cada país.- Eduardo.alvarez@periodistas.com
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