Algunas personas, utilizan la época de navidad para soñar, planificando nuevas metas a corto y mediano plazo, cambios en
algunos aspectos y toman decisiones, que lamentablemente luego olvidan, mientras el tiempo transcurre inefablemente. Y es que ¿Quién, en algún momento no se ha sentado a meditar sobre esas cosas que le gustaría tener, ser o hacer? La verdad poner a volar la imaginación como dice el titulo no cuesta nada, y según los expertos de la salud mental, tal actitud es positiva. Todos tenemos la capacidad para buscar y conseguir aquellas cosas que anhelamos, el universo ayuda, pero tenemos que darle una mano, con nuestras acciones.
Se sabe poco sobre el poder interno del cual disponemos los humanos, hoy la ciencia ha avanzado mucho en la investigación neurológica, pero la sociedad occidental se empeña en limitarse solo al uso de la mente concreta o racional, la cual se alimenta solo de lo que le es conocido y por tanto se ve limitada. En cierta ocasión en una conferencia en predios universitarios, me refería al símbolo de Dios, como algo supra natural que todo lo penetra, infinitamente grande como el alma del universo, incomparablemente pequeño como lo perciba el hombre, inalcanzable para algunos, empeñados en buscarlo afuera, sin poder sentirlo en su propio ser, cuando un alumno se puso de pie solicitando un previo y me interrogo.
-¿Profesor, si Dios existe, porque no lo vemos?
Para satisfacer semejante afirmación, hice tres preguntas a todos los presentes, un poco más de 80 personas entre estudiantes y profesionales, luego espere alguna repuesta que tuviese sentido lógico, la primera de mis interrogantes fue: “Ustedes saben que existe el aire... ¿Verdad? Pero quien de ustedes lo ve, o lo puede sujetar con sus manos” La segunda se refería a la energía eléctrica, todos sabemos que existe, pero es difícil verla, no la comparemos con la incandescencia de una bombilla, hablo de la energía como tal, no la luz, a esa energía no es recomendable intentar atraparla con nuestras manos. Y la tercera fue: “Ustedes a diario utilizan sus teléfonos celulares o móviles, pero no logramos ver las micro ondas, tampoco se ve la electricidad estática, y valla que produce fenómenos climatológicos desastrosos, huracanes, tormentas eléctricas, tornados” ¿En esas cosas si creemos? ¿Por qué, si no las podemos ver? Por analogía, esto podría explicar la presencia de un Dios, queda en cada persona creerlo o no.
Existe un ámbito al cual poca importancia préstamos, es extenso y pleno donde la sabiduría se manifiesta con inteligencia superior, capaz de resolver problemas de nuestra vida cotidiana, como por ejemplo la soledad, los miedos, la falta de objetivos en nuestra existencia, y muchas otras cosas que nos ocurren. Todos tenemos una mente superior o un maestro guía que nos alerta oportunamente, pero no sabemos escucharlo por tanta saturación que nos impone la vida materialista, sometidos como estamos a un bombardeo de información, luchando contra el tiempo para sobre vivir, bajo las premisas o intereses del medio que nos rodea y nos manipula. Cuando ya estemos cansados de una vida que no satisface nuestros sueños, es el momento para buscar en nuestro interior, a ese guía, a ese símbolo que puede ser Dios.
El siempre llegara a ti cuando se lo pidas, siempre dispuesto a escuchar, y no hablamos de metáforas, sino de hechos reales, una parte de nuestro intelecto tiene la sabiduría del mundo, el pasado, presente y futuro, siempre está dispuesto a comunicarse con nosotros a través de los sueños, las ideas, la imaginación o de esas personas que están rodeándonos y nos muestran su amor en muy variadas formas. Solo que a veces no logra pasar la pared que bloquea nuestra mente que solo sabe criticar, exigir y estar pensando como un potro salvaje, sin parar, por esta razón a veces necesitamos el silencio, y la meditación pues es nuestra mejor herramienta de ayuda. Quien no aprende a usar su maestro interior se asemeja a un ciego corriendo en sentido contrario por una autopista, la lógica dice que en algún momento chocara, esa es una ley de la vida.- Eduardo.alvarez@periodistas.com