La envidia definida como la tristeza ante el bien ajeno es un artículo de Fernando Savater que nos conduce por un
análisis de uno de los
pecados mas repudiados por la humanidad, y sin embargo tan necesario tal es la conclusión a la llega este filósofo contemporáneo puesto que él considera a la envidia un motor para el progreso y evolución del individuo. Escribe Savater que es la virtud democrática por excelencia, genera las circunstancias necesarias para que se mantenga la igualdad para que todos tengan los mismos derechos.
Es interesante como el envidioso sólo quiere una parte del otro y no percibe que para tener el don envidiado debe cargar con el paquete completo pues de acuerdo a esto es algo intrínseco en el envidiado forma parte del todo de su ser y una cosa conlleva a la otra, sin embargo el envidioso sólo quiere una parte, aquello de lo que él cree es carente y le dará la felicidad. Eso ha llevado al ser humano al culto a la belleza a lo efímero y sutil
Sigue el autor de este artículo declarando la importancia de los medios de comunicación en la motorización de la envidia, a través de imágenes de felicidad de las personas como parejas o cuando adquieren bienes materiales a los que el común de los individuos no tiene acceso, provocando la envida o el deseo de poseer esos bienes materiales, emocionales o a hasta espirituales, pues todo es envidiable, lo que no se dice es las vivencias que hicieron posible tan idílica vida y muchas veces detrás de todos esos éxitos hay sacrificios y desdichas que el envidioso desconoce.
El escritor comenta que los españoles de acuerdo a Jorge Luis Borges están pensando siempre en la envidia y que él por su parte agradece el estar rodeado de grandes escritores que le permiten esforzarse y corregirse.
Savater menciona a Satanás y se pregunta¨ ¿Qué sería de nosotros sin él?¨ considerado como es un enemigo que nunca descuida su objetivo. Y aquí vemos la maravilla de reconocer lo importante que es descubrir que nuestro lado oscuro es más un aliado que un archi enemigo, pues nos despierta y nos activa en otras palabras motoriza nuestras vida.
La tan odiada envida considerada la joya de la corona de los pecados capitales no es otra cosa que un elemento influyente, una herramienta que bien utilizada es cómplice de nuestro progreso y evolución.
aniya