Helga Schneider narra en este libro su dramática y solitaria infancia en Berlín durante la Segunda
Guerra Mundial; una ciudad
convertida en una inmensa hoguera por los bombardeos Aliados a finales de la
guerra. A la forzosa convivencia en el sótano durante meses con los vecinos del edificio, agravada por la oscuridad, el frío, la escasez de alimentos y agua, la falta de higiene, se suma la continua disputa por la supervivencia, el agotamiento, la enfermedad, la inactividad, y la presencia constante de la muerte; y, en el caso de Helga, la animadversión continúa de su
madrastra, sólo paliada por el ocasional cariño de Opa, el padre de su madrastra.La calidad literaria de la narración refleja la dureza del contenido, sin caer en la morbosidad.