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Shvoong Principal>Arte Y Humanidades>Reseña de Abolición del señorío jurisdiccional

Abolición del señorío jurisdiccional

Reseña del Libro   por:Lcsmrt     Autor : M. Crespí
ª
 
Abolición del señorío jurisdiccionalA pesar de los impedimentos de Regencia, las cortes abrieron sus sesionesel 24 de septiembre de 1810 de forma provisional en un teatro situado en laIsla de León, entre el alboroto de los espectadores y el bombardeo deartillería. Meses más tarde se trasladaron a Cádiz, donde proseguirían lassesiones. Las cortes permanecieron reunidas tres años. Debido a lasdificultades de la guerra de Independencia, los miembros de la altajerarquía militar y eclesiástica así como los representantes de lasprovincias ocupadas, no pudieron ser citados. Para solucionar el problema seprocedió a citar a personas naturales de esos lugares que se hallaban enCádiz. El número de diputados de las Cortes fue aumentando y entre elloshabía curas, frailes, obispos, abogados, magistrados, catedráticosuniversitarios, militares, y comerciantes. Pero lo realmente revolucionariofue el sistema de votación que fue individual y no por estamentos comoocurría en el Antiguo Régimen. De esta forma las Cortes de Cádiz fueron lasprimeras cortes modernas existentes en España, y réplica de la AsambleaNacional Constituyente que había surgido en 1789 en Francia tras laRevolución Francesa, que había tomado como modelo la Constitución americana.La labor de las cortes fue destruir las bases del Antiguo Régimen y aplicarlas ideas liberales. La obra legislativa de las Cortes de Cádiz no seencaminó sólo a la elaboración de la Constitución, sino que se elaboraronuna serie de decretos a partir de los cuales surgió la polémica, comosucedió con el decreto del 10 de noviembre que decretaba la libertad deimprenta. Ciertamente se estaba lejos, en Cádiz, de poder aprobar un decretoque reconociera el derecho de libertad de expresión. Aunque se oyeron vocesen este sentido, el decreto salvaguardaba las cuestiones religiosas y las<leyes fundamentales de la Monarquía>. A pesar de que lo más coherentehubiese sido extender la libertad de imprenta también a lo religioso (comoproponía el diputado Mejía) y acompañarlo de la supresión de la Inquisición(como creía poder deducir de dicho decreto de ultra FM. Riesco), hay quereconocer la sagacidad de Torrero, quien cortó a tiempo lo que según él <porimprudencia podía corromper la suerte de toda ley>. Quedaba así pendiente lacuestión, que resurgiría en varias ocasiones, y especialmente con motivo dela discusión sobre la abolición de la Inquisición, cuyo decreto se aprobaríael 22 de febrero de 1813.Aún así no escapaba a mentes ilustres como la de Torrero, la trascendenciadel decreto que se iba a aprobar. La libertad de imprenta no sólo es unmarco instrumental de nuevas formas en la discusión política; constituye elreconocimiento del derecho del pueblo a controlar a quienes le representan,y por tanto, un requisito para el ejercicio de la soberanía nacional.
Lógicamente el debate de la libertad de imprenta puso de manifiesto, desdeel principio, el abismo que separaba a liberales y serviles. La resonancia yla presión que estos últimos evidenciaron y que constató el resultado finaldel decreto, marcaron las cautelas que desde ese momento los liberalesadoptarían. En gran parte la estrategia que seguirían desde ese momento losliberales consistiría en evitar todo aquello que los serviles pudieraninstrumentar como pretexto, en su permanente actitud de acoso y derribo.Paradójicamente esta actitud se había visto facilitada desde el 10 denoviembre, por un decreto que les amparaba en sus expresiones impresas comogrupo; y eso sin contar que la reacción disponía de muchas facilidades,materiales y estructurales tanto para imprimir y publicar como para ladifusión.Del 4 de junio al 1 de julio se debatió en Cádiz en torno a la abolición delos señoríos, aunque en realidad la cuestión ya venía planteándose desdemeses antes. El extenso debate a que dio lugar evidenció, por una parte, laprofundidad del problema, y por otra las limitaciones de la Revolución deCádiz. Con el decreto las cortes abolían los señoríos jurisdiccionales y seconvertían en propiedad privada. Se suprimían asía sol monopolios señorialesy su capacidad de administrar justicia mediante el nombramiento de jueceslocales. En un futuro los sucesivos gobiernos liberales, pasarán laresponsabilidad de presentar los títulos de la propiedad de los señores alos campesinos. Como casi nadie conservaba estos títulos que habían sidoadquiridos en la Edad Media, las propiedades pasaban a manos de los señores.Sin embargo los principios que podían proclamarse chocaban con la realidadde los intereses que estaban en juego, y que planteaban sin tapujos lospartidarios del Antiguo Régimen. No debe sorprender, pues, que inventando lapirueta de distinguir entre señoríos jurisdiccionales y territoriales, lasCortes de Cádiz proclamaran la abolición dejando intactos los intereses delos sectores privilegiados.El otro gran debate que se registró en Cádiz fue el de la abolición de laInquisición, que había quedado abierta ya con la libertad de imprenta. Perono fue hasta 1812 cuando se debatió en las cortes específicamente, a pesarde que ello venía polemizándose ásperamente.
Publicado el: 23 marzo, 2008   
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