Cine: “Petróleo sangriento”
Paul Thomas Anderson y Daniel Day-Lewis han marcado un hito en
la historia del cine, con este filme de antología, que está a la altura de los pioneros, como los personajes de la película.
Aunque no siempre se cumple, se supone que con un buen libro, se puede obtener un magnífico resultado, tal el caso de: “Petróleo” de Upton Sinclair, que trasladó a la pantalla, el guionista y director Anderson.
Daniel Plainview es el personaje arquetípico, del capitalista del Siglo XIX, self-made man, capitalismo salvaje, como se dice ahora, que nos permitiría decir como Proudhon, “la propiedad es un robo”.
El también escritor estaunidense, Donald Bell, en "Crime as an American Way of Life", hacía un análisis histórico de las distintas comunidades de inmigrantes: ingleses, irlandeses, italianos, rusos.
Su conclusión era radical: siempre al llegar los europeos se han comportado como criminales, ya que el crimen ha sido la única forma de acumular capital en forma rápida.
La acción comienza con una traición, un hermano de Eli Sunday, el predicador, vende no por un plato de lentejas, sino por U$A 500 dólares, la información del campo de su familia, donde existe petróleo.
La interpretación de Daniel Day-Lewis, es imponente, tanto él como el director cavaron hondo y no es una metáfora, para que aflorara lo peor y lo mejor del personaje.
El antagonista del personaje, es Eli Sunday, el actor Paul Dano, pastor de almas, tan fundamentalista como el protagonista; cuyas ambiciones parecen oponerse, el cielo y la tierra, pero el petróleo mancha a todos por igual y el pastor terminará siendo un falso profeta.
Un tercer personaje, es el hijo de Plainview, que cual un Moisés, viene en una valija de cuero, “navegando” por el río del “aceite de piedra”, hay una escena muy significativa, donde Plainview, cuyo único Dios, era el “becerro de oro”, bautiza con una cruz de petróleo a su hijo.
Este mundo, es un mundo de hombres, que quieren doblegar a otros hombres y a la naturaleza y sacarle las entrañas, para cumplir su misión de progreso. Day-Lewis “tomó” la voz de otro pionero, pero del cine, para componer su personaje, John Huston.
Excelente e impactante la fotografía deRobert Elswi, igual la música de Jonny Greenwood (guitarrista de Radiohead).
El lenguaje
tiene algo de Shakesperiano, por lo bello, preciso, certero, y brutal como una espada.
Esta película tiene alguna reminiscencia, con El Ciudadano, de Orson Welles, pero el protagonista no tiene un Rosebud como recuerdo, que equivale a, antes que perdiéramos el paraíso.