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Shvoong Principal>Arte Y Humanidades>Reseña de Malinche, ¿Víctima o traidora?

Malinche, ¿Víctima o traidora?

Reseña del Libro   por:Merybal     Autor : M.B.CH.
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En la historia de la conquista de América, las mujeres son prácticamente inexistentes. Pocas mujeres tienen un papel relevante en esta epopeya y por eso sobresalen la india Catalina en Colombia, y la Malinche en México. Ambas fueron “lenguas” de los españoles, ambas son consideradas por algunos como “vende patrias” y a la a vez a ambas se les concede el sitial de madres del mestizaje. En el caso particular de Malitzin, muchos hechos la acusan de traidora, pero estos mismos hechos vistos desde otra perspectiva, pueden contribuir a la reivindicación de su imagen. Una imagen que no se aleja mucho de la de la mujer actual: la de una mujer utilizada que vive por y para los otros, que por lo general son hombres. Malitzin se convierte en toda una paradoja: la mujer sometida y violada por el conquistador desde un punto de vista, y desde otro, la mujer de carácter fuerte que domina a los indígenas y que se entrega ante la fascinación de lo exótico, de lo que se considera superior. Por otro lado, a la Malitzin histórica, Cortés la condena de manera tajante frente a su pueblo, al afirmar en sus Cartas de Relación, que la conquista de la Nueva España fue posible primero gracias a Dios y luego a Doña Marina. Esta ayuda que brinda Malitzin al conquistador, aparentemente de manera incondicional, es posiblemente la que invita al poeta y autor mexicano, Octavio Paz, en su ensayo El Laberinto de la Soledad, a comparar a esta mujer con La Chingada; con esa figura mítica de la madre que sufre, de la madre que es abierta, violada o burlada por la fuerza y de cuya violación nace un hijo: el hijo de la chingada que como tal, arrastra una historia de burla, de aguante, de sometimiento, de fracaso y de conformismo. Desde entonces, Malitzin tiene hijos e hijas que viven y vivirán con una maldición que parece una enfermedad incurable, tal como lo dice el cantautor mexicano Gabino Palomares, en su canción Maldición de Malinche: Oh! maldición de Malinche, enfermedad del presente, ¿Cuando dejarás mi tierra, cuando harás libre a mi gente...?´ Esta maldición, este “malinchismo” se refiere a la actitud de infidelidad al pueblo al que se pertenece pero ante todo una actitud compleja en la que se desea cooperar con los colonizadores y a la vez un deseo de ser absorbidos por ellos.
Malitzin, era una mujer utilizada a tal punto que al terminar la conquista y ya no ser necesitada por Cortés, éste la casó con Don Juan Jaramillo, un teniente de Castilla. Incidente por el que se infiera que la historia de amor que se narra entre Cortés y ella, posiblemente nunca existió. El hijo que tuvo con Cortés, Don Martín Cortés, fue el primer mestizo de relevancia histórica. También tuvo una hija de su esposo don Juan Jaramillo, llamada Doña María. Como la madre de un hijo y una hija de dos razas, a Doña Marina se le puede reconocer legítimamente como la madre del mestizaje. La imagen de Malitzín sigue siendo polémica y por lo tanto, proveedora de gran material para análisis. La historia de Malitzin, no es solo historia del pueblo mexicano, es una historia común a toda Latinoamérica. Una historia que atraviesa transversalmente el ser latinoamericano. Todos los latinos somos hijos de ese mestizaje, todos compartimos el mismo pasado. Juzgar a Malitzin de traidora parece ser, juzgarla a la ligera; sin embargo, decir que fue víctima es desmeritar su inteligencia y su esfuerzo. Lejos de querer traicionar a su país, del que posiblemente desconocía la situación en que se encontraba, lo que hizo fue algo inherente a todo ser humano, se adaptó a su realidad y luchó por su supervivencia. Y es gracias a esta lucha que dio origen al nacimiento de una nueva cultura, de una nueva raza que a pesar de tener defectos también tiene muchas virtudes.Una nueva raza que despierta, que busca su identidad, que acepta su pasado y construye cada día su presente.
Publicado el: 11 febrero, 2008   
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