Cuando de
trillizos se trata, los padres pueden considerarse afortunados si los tres nacieron sanos y la madre no sufre complicaciones. Hace poco, Christian atendió a una mujer de 31 años, a la que le habían transferido tres embriones. Uno de los tres bebés sufrió un derrame cerebral; el segundo adolecía de espasmos, por lo que tuvo que ser trasladado de emergencia
al hospital." Hasta los mellizos constituyen un capricho riesgoso de la Naturaleza. No se debe propiciar su concepción. Muchos de ellos inician sus vidas en el área de máxima tecnología de la estación de prematuros.
Christian debe subir de inmediato donde su colega Alex, pues nacieron gemelos que, rojos como cangrejos, deberán ser puestos en incubadoras. Su hermano, igualmente gemelo,
con apenas 600 gramos al nacer, tiene el cráneo deformado por un derrame cerebral, lucha por cada bocanada de aire que aspira. Hace poco, una madre perdió a su bebé de 18 semanas de gestación, poco después salió a la luz su hermanita hidrocéfala. Retardo mental, parálisis espástica—son problemas que mantendrán ocupada a la familia por largo tiempo. La Naturaleza señala que de entre 80 y 90
partos tan solo uno corresponda a gemelos. En cambio, mediante la fertilización artificial en tan solo cuatro partos uno ya trae gemelos. En 1999 se contaron en Alemania 11.481 nacimientos de mellizos y 486 trillizos. "Los trillizos prácticamente resultan sólo mediante la FIV," cuenta Christian.
Pero cuando la prensa chismorrea sobre el nacimiento de cuatrillizos o hasta de quintillizos, aún al pediatra más bonachón se le agota la paciencia, pues sabe que se trata de fallas perversas de la medicina reproductiva." Si una mujer gesta más de un bebé a la vez, su organismo estará sobrecargado, sufrirá tempranamente de dolores, deberá guardar cama durante más tiempo, aumenta el riesgo de un coágulo mortal en uno de los pulmones o en el cerebro. Según la legislación alemana, el
feticidio es permitido sólo cuando la salud física o mental de la paciente corre peligro a causa del embarazo o del parto. Esto es casi inevitable en la gestación de trillizos. Aunque los agravantes antes señalados también pueden presentarse en la gestación de mellizos, los médicos alemanes, en esos casos, recurrirán al feticidio únicamente cuando las circunstancias excluyen cualquier otra alternativa. En los últimos años el Dr. Alex se ha visto obligado a reducir gestaciones de trillizos a mellizos, en unas 24 ocasiones. Este tipo de intervención sólo puede ser realizado por médicos que dispongan de los equipos necesarios para el diagnóstico y la terapia de
nonatos. De ellos apenas había en Alemania unos 30, dispuestos a ayudar a aquellas mujeres, que por causa de sus médicos genetistas, concibieron un bebé en exceso. Alex estima que en Alemania la cifra promedia de bebés, cuyas vidas deben ser extinguidas en el vientre materno, sería de unos 150 cada año. Nadie, menos aún los genetistas, está dispuesto a llevar las cuentas. Christian parecería distanciarse de su colega Alex, cuando en tono crítico le recuerda cómo piensa sobre este tema, y enfatiza "...lo que usted está haciendo me parece terrible.". Christian no puede concebir que sean los médicos los que decidan a quién permiten seguir con vida. Hasta durante la gestación de sus propios hijos, Christian se rehusaba examinar a su esposa para detectar un posible inconveniente. "Cuando durante nuestra práctica un niño nace a las 22 semanas de gestación, lo mantenemos con vida a toda costa, aún a riesgo de que pudiera existir una incapacidad grave. Entonces ¿cómo podría yo matar a otro niño de prácticamente la misma edad? Para poder hacerlo tendría que dividir mi personalidad en dos." Alex replica en tono conciliatorio "pero donde ustedes los pediatras también mueren niños". "Así es", enfatiza Christian, "pero jamás
intencionalmente". "Intencionalmente," murmura Alex para sus adentros. Luego, meditando, silenciosamente inclina la mirada hacia sus largas manos.
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